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miércoles, 2 de junio de 2021

martes, 11 de septiembre de 2018

COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA DE LA ATMÓSFERA


Imagen 1. Danza de cúmulos. Fuente: archivo personal del autor


1.INTRODUCCIÓN 

El sistema climático terrestre es un acoplamiento de componentes físicos y biogeoquímicos que mediante su interacción genera la miscelánea de climas que caracterizan al planeta. A través de unas entradas, representadas fundamentalmente por flujos energéticos provenientes del sol y másicos relacionados con la naturaleza de cada componente – Atmósfera, Hidrosfera, Criosfera, Litosfera y Biosfera –, se intercambian materia y energía por medio de mecanismos de frontera cuyos procesos representan la parte central del sistema, la cual genera como salidas la gran variedad climática que los estudios e investigaciones han arrojado hasta hoy. Dependiendo de factores geoastronómicos como la esfericidad del planeta, la inclinación del eje terrestre, los movimientos de traslación y rotación, la latitud, la continentalidad u oceanidad, entre otros, se configura un variado perfil de condiciones climáticas entre las que se enmarcan de igual manera las diferentes manifestaciones del tiempo atmosférico. 

La atmósfera, quizá el componente más dinámico de todo el sistema, es un fluido gaseoso que presenta, al igual que este, un estado de equilibrio dinámico caracterizado por movimientos tanto de componente vertical como horizontal que transportan, en conjunción con el aire mismo, flujos de calor y aerosoles. Objeto de estudio de la Meteorología, este subsistema es el escenario en el que ocurre la sucesión infinita de estados del tiempo, es decir, las condiciones atmosféricas que se presentan en un lugar en un momento determinado y que son susceptibles de cambios continuos, un estado atmosférico efímero, caracterizado por los valores o magnitudes que temporalmente adoptan una serie de variables que son objeto de medida, para determinarlo o describirlo. 

La atmósfera juega un papel esencial en el equilibrio energético de la tierra porque controla la cantidad de radiación que llega al suelo y la radiación terrestre liberada al espacio; a la vez, es el principal medio de transferencia de calor en el planeta, por esta razón es comparada con una gigantesca máquina térmica, impulsada por el permanente desequilibrio de temperaturas entre el Ecuador y los Polos, que recibe energía en forma de calor, transforma parte de ella en energía cinética y realiza un trabajo. 

Este subsistema climático está conformado por una mezcla de gases y partículas sólidas y líquidas en suspensión, que en cierta forma permanecen sujetas a la superficie terrestre gracias a la fuerza de gravedad. Debido a ello y producto de la compresión que se genera en las capas más bajas, casi toda se concentra en los niveles próximos a la superficie más allá de que su presencia se estima hasta aproximadamente 10.000 kilómetros de altitud, en donde se confunde con el medio interplanetario. Es necesario aclarar que para efectos aeronáuticos la OACI define un nivel máximo de la atmósfera hasta 1.000 kilómetros. 

Los estudios continuos que se desarrollan en función de una mejor comprensión del comportamiento de la atmósfera evidencian que dentro de aproximadamente los primeros cinco kilómetros se concentra la mitad de su masa, debajo de los diez kilómetros se localizan las dos terceras partes de la misma y por encima de los sesenta kilómetros no queda más que una milésima parte (véase imagen 2). 

Su densidad máxima se da sobre la superficie, también como consecuencia de la atracción gravitacional, y decrece gradualmente con la altura hasta que se hace indistinguible del gas interplanetario. No existe, pues, un límite superior bien definido. Su composición química y estructura física y dinámica varían con la altura en función de la atracción gravitatoria, los procesos biogeoquímicos que tienen lugar en la superficie terrestre y la incidencia de la luz solar. 

Teniendo en cuenta que el radio medio de la Tierra es de 6370 km, la atmósfera es realmente una capa muy delgada. Para hacernos una idea de cuánto, si nos imaginamos el planeta de las dimensiones de una lámpara de papel en forma de globo, el grosor del papel se podría comparar con el grosor de la atmósfera. 

Sigue leyendo... Descarga el documento completo aquí

lunes, 27 de agosto de 2018

INTRODUCCIÓN A LOS REPORTES METEOROLÓGICOS METAR - SPECI


En los cuatro tutoriales que se comparten a continuación se desarrolla una breve introducción acerca de los reportes meteorológicos aeronáuticos METAR y SPECI.


TUTORIAL I


TUTORIAL II


TUTORIAL III


TUTORIAL IV




Nelson Vásquez Castellar






viernes, 24 de agosto de 2018

Imagenes del día: secuencia de un típico TSRA


Esta secuencia de imágenes y vídeos obedecen a un evento típico de tormentas con lluvia en el Aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, Colombia.




Nelson Vásquez Castellar

viernes, 5 de junio de 2015

Comportamiento histórico de las precipitaciones en los meses de abril y mayo en Barranquilla

El déficit actual de precipitaciones en la ciudad de Barranquilla respecto al registro histórico de la estación meteorológica ubicada en el aeropuerto Ernesto Cortissoz y al promedio de la serie 1981 – 2010, es de 83,4 milímetros (L/m2). Esto debido a que hasta 31 de mayo la cantidad de lluvia caída ha sido de 69,6 mm, y de acuerdo a los promedios señalados, hasta la fecha debería haber caído una cantidad alrededor de los 153 mm.

Analizando los comportamientos históricos de las precipitaciones para los meses de abril y mayo desde el año 1990, y aplicando el índice de aridez de Gaussen, se puede observar en que años de esta serie los niveles de lluvia caída han sido característicos de zonas secas (por debajo de la línea roja) semiáridas (entre la línea roja y la verde) o húmedas (por encima de la línea verde). Es lógico que en el actual año ambos meses han sido áridos, algo que es, hasta cierto punto, normal para el mes de abril pero no para el de mayo.

Fuente: Creación del autor


Fuente: Creación del autor


El nivel de precipitaciones del mes de mayo para este año ha sido uno de los más bajos históricamente. Tan solo cayeron 27,8 mm cuando el promedio normal de este mes se encuentra alrededor de lo 118 mm. Sin embargo, se espera que para los siguientes años se vuelva a incrementar.

El índice de aridez de Gaussen establece que: 


Nelson Vásquez Castellar
nevacas2004@gmail.com









miércoles, 3 de junio de 2015

DÉFICIT ACTUAL DE PRECIPITACIONES EN BARRANQUILLA

Ha terminado el mes de mayo y el saldo respecto al nivel promedio de precipitaciones que lo caracteriza es negativo por cuarto año consecutivo. Sin embargo, niveles tan bajos como el de este año no se habían experimentado desde 1997. En esa ocasión la cantidad de precipitación caída fue de 25,6 milímetros, bastante coincidente con la de este último año cuyo registro estuvo en 27,8. El mes de abril pasado también ha resultado ser uno de los más secos de la historia debido a que no se registró caída de lluvias. Para ambos meses las precipitaciones han experimentado una caída sostenida desde los últimos 4 años respecto al promedio climatológico 1981 – 2010 y de acuerdo a los datos suministrados por la estación meteorológica del IDEAM instalada en el aeropuerto Ernesto Cortissoz.

Fuente: El autor
Fuente: El autor
En los dos últimos años, el comportamiento de la precipitación en el mes de mayo ha sido característico de un mes árido de acuerdo al índice de aridez de Gaussen, aún a pesar de ser el mes con mayor nivel pluviométrico promedio normalmente del primer semestre con cantidades alrededor de los 118 milímetros. Abril, a pesar de ser un mes árido en esta zona, es normal que mantenga promedios del orden de 31 mm. Sin embargo, este año no presentó precipitaciones; configurándose uno de los abriles más secos de los últimos 25 años.

Este comportamiento presenta cierta ciclicidad. Factores como la presencia del fenómeno ENOS, la ZCIT, la actividad en El Caribe durante la temporada de huracanes y la oscilación del atlántico norte (NAO por sus siglas en inglés), entre otros, condicionan el régimen de las variables meteorológicas en la región, especialmente de las precipitaciones, las cuales tienen una marcada estacionalidad. Por lo tanto es muy probable que el comportamiento actual sea transitorio y nuevamente retome una tendencia alrededor a los promedios normales.

Más allá de lo que se evidencia en el momento, al hacer un análisis entre los promedios climatológicos de las series de tiempo 1971 – 2000 y 1981 – 2010, se puede observar un aumento en la precipitación anual promedio, especialmente desde junio a diciembre. Tal ha sido el aumento que el régimen pluviométrico con característica bimodal que presenta la ciudad está pasando a ser monomodal, principalmente debido al incremento de los promedios en los meses de junio, julio y agosto.

Fuente: El autor

Realizando un análisis de anomalías y tendencias de las precipitaciones en los meses de abril y mayo, utilizando una correlación polinómica para seis períodos, se prevé que, matemáticamente, para los próximos años debe darse un aumento en las cantidades de lluvia caída para ambos períodos.

Fuente: El autor

Fuente: El autor

Incorporando el índice de aridez de Gaussen al análisis de los datos se puede establecer que de acuerdo al comportamiento de la precipitación y la temperatura promedio, el mes de mayo se configuró como un mes árido más allá de que en condiciones normales no lo es. 

Observando los gráficos del índice señalado se puede evidenciar que los meses que entran según los promedios de la serie de tiempo 1981 – 2010 en la categoría de aridez (niveles por debajo de la línea roja) son diciembre, enero, febrero, marzo y abril. Junio, julio y noviembre se pueden considerar semiáridos, mientras que los catalogados como húmedos (niveles por encima de la línea verde) son mayo, agosto, septiembre y octubre.  

Fuente: El autor


El índice de aridez de Gaussen determina que:

En lo que va corrido de 2015, hasta mayo 31, la cantidad de precipitación caída ha sido de 69,6 milímetros. A esta fecha el nivel normal debe estar alrededor de 153 milímetros. Además de ello el mes en que más ha precipitado durante el año ha sido febrero (41 mm), algo inusual por cuanto este es un mes en donde normalmente se presenta escasa presencia de lluvias. Este comportamiento no debe ser motivo de alarma pues obedece a características propias de la variabilidad climática. 


Nelson Vásquez Castellar




martes, 17 de marzo de 2015

Condiciones meteorológicas Caribe – Pacífico

Aunque con disminuciones progresivas, los vientos en el Caribe colombiano, en cercanías a las costas de Barranquilla y Santa Marta, siguen estando fuertes y se prevé que para mañana alcancen velocidades máximas de 25 nudos. La media, de acuerdo a los análisis, se encontrará alrededor de los 19 nudos.
En el día de ayer en la ciudad de Barranquilla se registraron ráfagas de hasta 30 nudos con velocidades medias oscilantes entre 15 y 20 nudos.

El oleaje por esta zona estará alrededor de los 9 pies de altura. Si se compara con el comportamiento de días anteriores se puede notar el decremento significativo de este parámetro. Algo que va anclado a la disminución progresiva de la velocidad media de los vientos alisios del noreste.

Pronóstico de superficie para el Atlántico tropical. NWS.
La progresividad en la disminución de las velocidades medias de los vientos y de la altura del oleaje es consecuencia del desplazamiento paulatino hacia el noreste de los anticiclones subtropicales que días anteriores se encontraban más cerca de las costas colombianas. Sin embargo aún están ejerciendo mucha influencia sobre las condiciones meteorológicas de la zona debido a que los ejes de cuña de dos de estos sistemas de alta presión aún se proyectan hacia el Caribe.

Análisis del Atlántico tropical NWS
Otro aspecto que explica la marcha de los anticiclones subtropicales hacia sus zonas más características es la migración de la zona de confluencia intertropical (ZCIT) hacia el norte y la instalación de un centro de baja presión en la región norte de Colombia. Estos dos factores están, además, propiciando un aumento de la nubosidad convectiva desde la Amazonía hasta la región Andina y parte del Pacífico. Con esta nubosidad han llegado las precipitaciones a estas regiones.

Imagen IR de Colombia en el momento.
Para el pacífico se espera en cercanías a las costas colombianas, pero igual en Costa Rica y el sur de México, vientos con intensidades entre 20 y 25 nudos y oleaje con alturas alrededor de los 9 pies. Unas condiciones parecidas a las del Caribe con la diferencia que para el pacífico se viene apreciando desde días atrás la presencia de focos convectivos que están propiciando precipitaciones sobre esta región debido a la influencia más marcada de la ZCIT.

En el golfo de México en cercanías a la costa sureste norteamericana se encuentra la presencia de un centro de alta presión en proceso de disipación.
Muy probablemente para el final de este mes las condiciones serán muy diferentes a las actuales en el Caribe y el golfo de México, pues la condiciones ciclónicas se irán imponiendo sobre las anticiclónicas.

metparatodos@gmail.com








viernes, 6 de marzo de 2015

Aunque con algunas modificaciones, las condiciones en el Caribe se mantienen


Los vientos fuertes que se han estado presentando en el Caribe desde días anteriores seguirán presentándose para esta noche y mañana sábado. Las magnitudes de estos en toda la cuenca van a seguir en el orden de los 20 a 30 nudos, con velocidades probablemente superiores en cercanías a la costa Caribe colombiana en donde se esperan velocidades entre 34 y 40 nudos. Los vientos discurrirán con direcciones E y NE, tal como el día de ayer.
Pronóstico de superficie para el Caribe. NWS. Se puede apreciar la zona sobre la que se especifica una alerta roja por presencia de vientos fuertes y gran altura del oleaje.
El oleaje se prevé estará por encima de los 8 pies de altura, sin embargo en las costas de los departamentos de Atlántico y Bolívar, en Colombia, se espera un oleaje alrededor de los 16 pies de altura. Esta situación reviste cierto nivel de riesgo para las operaciones marítimas y aéreas en la zona.

Las causas de esta situación apuntan a los sistemas meteorológicos a los que se ha hecho mención desde días anteriores con la salvedad de que presentan algunas modificaciones de interés:

1.   Los centros de acción, específicamente anticiclones, que venían interactuando en la zona han experimentado un desplazamiento. El anticiclón ubicado en el Atlántico central se ha corrido hacia el este, más cerca de las costas europeas y africanas aunque su eje de cuña sigue proyectado hacia el golfo de México de manera pronunciada. Sobre territorio norteamericano donde se ubicaban dos centros de alta presión en el día de ayer, hoy se encuentran cuatro esparcidos por el este, desde la frontera entre México y estados Unidos hasta territorio canadiense. La interacción entre estos centros de alta presión sigue derivando en la presencia de una estructura frontal sobre el golfo de México con características estacionarias; es decir, sin desplazamiento predominante aparente. Esta estructura se prolonga con características frías hasta un centro de alta presión en el círculo polar ártico al noroeste de Europa.
Análisis de las condiciones meteorológicas en superficie para el Atlántico. NWS. El anticiclón Ubicado en el Atlántico central se ha desplazado más hacia el este en cercanías de las costas europeas. Sobre territorio norteamericano existe la presencia de centros de alta presión múltiples. Estos sistemas meteorológicos propician la formación frontal que se prolonga desde el golfo de México hasta el círculo polar ártico.
2.   Mientras el frente que se presenta en el golfo de México se mantenga  estacionario seguirá siendo determinante en las condiciones que se presentan en la actualidad en el Caribe. Un desplazamiento más hacia ESE propiciará el aumento de los vientos y una disminución de las temperaturas con relación a las condiciones actuales.

3.   Las corrientes en chorro (Jet Stream) que se presentan sobre latitudes ecuatoriales y medias siguen incidiendo sobre el desplazamiento de los frentes y los centros de acción en la zona. Se prevé que estas disminuyan un poco sus velocidades respecto a días anteriores. Los niveles de vuelo en los cuales discurren están comprendidos entre 29000 y 40000 pies.

Carta de tiempo significativo para América en niveles comprendidos entre 25000 y 63000 pies. WAFC WASHINGTON. Las estructuras encerradas en rojo son las corrientes en chorro a las que se hace mención.
4.   Sobre la costa Caribe Colombiana se instalará para las próximas 24 horas un centro de baja presión que tendrá incidencia en el comportamiento de los vientos sobre la región.
Pronostico de 24 horas para el Caribe. NWS. Se destaca aquí como el eje de cuña del anticiclón del atlántico central se prevé que se contraiga, lo cual implicaría que el frente se aleje un poco del golfo de México y del Caribe.
5.   Para las próximas 24 horas el anticiclón instalado en el Atlántico central seguirá desplazándose hacia el este y se contraerá el eje de cuña alejándose del golfo de México. Por lo cual el frente estacionario que se ha instalado en esa zona se desplazará hacia el noreste alejándose igualmente. Este comportamiento favorecería el decremento de la velocidad de los vientos en el Caribe y permitiría que la nubosidad que hasta hoy se ha venido desplazando desde la Orinoquía y la Amazonía siga avanzando hacia la región Andina colombiana.


Redacción Meteo Para Todos



jueves, 5 de marzo de 2015

Continuarán los vientos fuertes en la costa Caribe colombiana

Pronóstico de superficie para el Caribe. NWS. Se puede apreciar la zona sobre la que se especifica una alerta roja por presencia de vientos fuertes y gran altura del oleaje.
Persisten los vientos fuertes en el Caribe, especialmente hacia las costas colombianas en cercanías a los departamentos de Atlántico y Bolívar.

En toda la cuenca se esperan para este vienes vientos con velocidades comprendidas entre 20 y 30 nudos con direcciones E – NE. También se espera un oleaje por encima de los 8 pies de altura. Sin embargo para las costas colombianas existe una alerta roja por la presencia de vientos con intensidades superiores a las del resto del Caribe. De acuerdo a la experiencia de días pasados, la velocidad de estos vientos puede estar alrededor de 40 y 45 nudos. Igualmente el oleaje en esta área será superior, alrededor de los 17 pies. Por lo tanto es necesario que se tomen las precauciones pertinentes para todo tipo de actividad en esta zona, especialmente las relacionadas con la navegación marítima y aérea.

Análisis de las condiciones meteorológicas en superficie para el Atlántico. NWS.
Si se hace una comparación con días anteriores se puede notas el desplazamiento del frente frío que se ha instalado en el golfo de México y que se proyecta hacia el caribe. También se notaría el desplazamiento de los anticiclones.
Como se ha indicado desde días anteriores, esta situación se presenta por la incidencia de algunos sistemas meteorológicos que hacen presencia en la zona. En primer lugar la ubicación de un anticiclón en al atlántico central que prolonga su eje de cuña hacia el golfo de México a la vez que potencia los viento alisios hacia el Caribe. En segundo lugar, la presencia de otro anticiclón con centro ubicado en la frontera entre Canadá y Estados Unidos y cuyo eje de cuña también se prologa hacia el golfo de México. La confluencia de los vientos impulsados por ambos anticiclones en el golfo está generando la presencia de un frente frío que se desplaza progresivamente con dirección ESE con proyección hacia el Caribe. Este frente es fundamental en la configuración actual de los vientos y las temperaturas en esta área del Atlántico. Cabe recordar que el Anticiclón canadiense es clave en la ola de frío que se vive en Norteamérica.

Pronostico de 24 horas para el Caribe. NWS. Se destaca aquí como cofluyen los ejes de cuña de los anticiclones mencionados sobre el golfo de México generando un frente frío.
 
Carta de tiempo significativo para América en niveles comprendidos entre 25000 y 63000 pies. WAFC WASHINGTON.
Las estructuras encerradas en rojo son las corrientes en chorro a las que se hace mención.

Las condiciones que se presentan en superficie se deben también a la  influencia de las corrientes en chorro en niveles altos que discurren entre latitudes ecuatoriales y medias, especialmente sobre el este y el sureste norteamericano.  Estas corrientes se encuentran a niveles de vuelo alrededor de los 29000 y 39000 pies generando zonas de turbulencia en aire claro bastante significativas. Los vientos máximos en estas corrientes estás llegando hasta los 210 nudos de intensidad.

Redacción Meteo ParaTodos


sábado, 5 de diciembre de 2009

La variabilidad, una constante en nuestro clima


Siguiendo con la temática referente a identidades conceptuales como tiempo y clima, y a fenómenos (o tendencias de las variables atmosféricas o climatológicas) como el calentamiento global y el cambio climático, resulta interesante esta vez adentrarnos en la concepción de lo que se conoce como variabilidad climática, sus escalas temporales y los fenómenos que se le asocian. Esto con el fin de hacer un aporte a la comprensión de la situación actual, en la que somos agentes activos en la determinación de condiciones de vida propicias o no para el afianzamiento de las generaciones actuales y su continuidad en las generaciones futuras. Y cuando hablo de condiciones, hago referencia al entorno ambiental que envuelve o rodea al ser humano para permitir su desarrollo como especie viva, lógicamente haciendo hincapié en el clima, objeto principal de este escrito.

Desde tiempos remotos, o más bien desde su aparición, la vida del hombre ha estado ligada por completo a las condiciones climáticas de su entorno físico. Estas, han moldeado sus hábitos, sus rasgos culturales, han sido determinantes en la expansión o contracción de la población en determinados momentos de nuestra historia, en la escasez o abundancia de alimentos (y a su vez en la práctica del nomadismo o el sedentarismo), en las estructuras jerárquicas de sus sociedades, y en sus creencias. Tal como son determinantes hoy, aunque generalmente omitimos esa realidad creyendo en la perpetuidad de las condiciones de equilibrio climático que conocemos y en las cuales hemos vivido por mucho tiempo..

Ese continúo cambio de las condiciones climáticas a través de la historia, estudiado y conocido gracias a los métodos directos e indirectos de estudio de los climas del pasado propios de la Paleoclimatología, y generados por diversidad de factores naturales internos o astronómicos, a pequeña o gran escala temporal, ayudan a configurar, a través de su conocimiento, lo que constituye variabilidad climática y cambio climático; y a salir un poco de las confusiones y ambigüedades en las que se cae cuando se tratan estos temas. Sobre lo primero trataremos a continuación.

Si ahondamos un poco en la Paleoclimatología podemos conocer a grandes rasgos la continua sucesión de cambios climáticos que ha experimentado nuestro planeta; caracterizados por la superposición progresiva de unas condiciones de equilibrio sobre otras, manifestados en la intercalación entre épocas cálidas y glaciaciones (cuando nos remitimos a períodos más remotos en donde la unidad de medida es el millón de años e incluso cientos y miles de millones de años), o como a partir de períodos más recientes (los tres millones de años atrás cuando se acentuó el enfriamiento, donde a lo sumo hablamos de de miles de años), entre períodos glaciares e interglaciares.

Esas condiciones de equilibrio a las que se hace referencia y que han sido relativamente constantes en el tiempo y en el espacio durante períodos apreciables, es lo que conocemos como clima. Claro está que su definición teórica es más sofisticada. Pero lo pertinente es resaltar que el clima está relacionado con el concepto de permanencia y que tiene como objeto el análisis de procesos atmosféricos en torno a sus valores promedios, los cuales son producto de de la evaluación continua de observaciones en largos períodos de tiempo, y que son conocidos como Normales climatológicas. Estas son fundamentales para definirlo y compararlo.

Ahora, cabe señalar que el clima de la tierra depende del balance radiativo; es decir, del equilibrio en que se encuentra al emitir tanta energía como la que recibe. Este balance radiativo está controlado a su vez por factores forzantes, factores determinantes y por la interacción entre los subsistemas constituyentes del sistema climático.

Los factores forzantes por excelencia son la energía electromagnética proveniente del sol, que es la fuente de energía que acciona los procesos atmosféricos, y el efecto invernadero propiciado por la presencia de gases como el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, etc., en la atmósfera. Los factores determinantes son las condiciones físicas y geográficas que influyen en aspectos relacionados con la transferencia de energía y calor. Entre las cuales podemos mencionar la latitud, la elevación, la distancia al mar, la composición del relieve, la hidrografía, y la vegetación como los más significativos. El sistema climático está constituido por la porción del planeta en la cual se producen las interacciones físicas que condicionan el clima de la superficie, a saber: la atmósfera, la hidrosfera, la criosfera, la litosfera y, por supuesto, la biosfera, de la que hacemos parte. Estos subsistemas son altamente interactivos dada la gran superficie de contacto entre sí y sus dimensiones, especialmente la horizontal.

Teniendo en cuenta lo anterior y dada su característica estabilidad (consecuencia de las estadísticas calculadas en períodos más largos que los propios de la variación de tiempo meteorológico), el clima presenta fluctuaciones a escalas relativamente cortas que es lo que se conoce como variabilidad climática, la cual está asociada con el registro de datos por encima o por debajo de las normales climatológicas. La diferencia registrada entre la variable analizada con respecto a la normal climatológica se conoce como anomalía.

Entonces, la determinación de la variabilidad climática se logra mediante la determinación de las anomalías, las cuales se hacen evidentes cuando los valores de las variables climatológicas (temperatura, presión atmosférica, humedad, precipitación, etc.) fluctúan por encima o por debajo de sus valores promedios.

Las escalas temporales más significativas en que se presenta este tipo de variación están dadas en orden mensual, estacional, anual y décadal (también se pueden dar en intervalos temporales más largos), presentando fenómenos asociados para cada uno.

Por ejemplo, la variación estacional, a la que corresponde la fluctuación del clima a escala mensual y la determinación del ciclo anual de los elementos climáticos, está asociada a la secuencia de las estaciones de invierno, primavera, verano y otoño en latitudes medias; y a la alternancia de temporadas lluviosas y temporadas secas en latitudes tropicales, producto, principalmente, de la migración de la zona de confluencia intertropical (ZCIT), que es una de las más importantes fluctuaciones climáticas asociadas a esta escala.

Existe una variabilidad intraestacional que es de las menos estudiadas y está fundamentada en las evidencias que existen de oscilaciones que dentro de las estaciones determinan condiciones de tiempo durante decenas de días o de uno a dos meses. Dentro de estas oscilaciones se destaca una señal de tipo ondulatorio denominada de 30 – 60 días u oscilación de Madden-Julian (OMJ). Esta oscilación se distingue por los amplios sistemas de precipitación que se desplazan por los trópicos, sobretodo sobre los océanos Indico y Pacífico, aunque también tiene incidencia en el atlántico tropical. Su pronóstico es fundamental, ya que está asociada a la formación o inhibición de los ciclones tropicales; además, afecta también el tiempo en latitudes medias durante el invierno.

La variabilidad interanual acopla las variaciones climatológicas que hacen presencia de año en año, y puede estar relacionada con el balance global de radiación. Uno de los fenómenos enmarcados dentro de este tipo de variabilidad es el tan estudiado y conocido Niño – Niña (ENSO). Un fenómeno océano-atmosférico de escala planetaria que se presenta desde tiempos remotos (en el siglo XIII ya era conocido por los incas. Le llamaban “Timpu Llato”: tiempo caliente) y que tiene como principal escenario de actuación el océano pacífico tropical. Su presentación es tan irregular como sus consecuencias, pero definitivamente está ligado a la variabilidad del clima a corto plazo.

Los fenómenos asociados a las escalas temporales señaladas están caracterizados, a su vez, por fenómenos de tiempo atmosféricos de diferentes dimensiones espaciales y grados de intensidad que impactan de forma significativa el desarrollo de las actividades del ser humano en diferentes lugares o regiones donde son característicos. Hacen parte de la fluctuación normal del clima y por si solos no constituyen, por muy extremos que sean, fundamento valido para hablar de cambio climático. Solo cuando las anomalías obedecen a una tendencia de largo plazo (30 años o más) y se modifican los patrones normales, podemos hablar en estos términos, aunque a veces con cierto maquillaje propagandístico, y en diferentes vías, se nos intenta confundir.

Sobre el calentamiento actual y su tendencia no existe discusión, hay suficiente consenso. Está documentado hasta la saciedad que a partir de 1860 con la finalización de la pequeña edad de hielo, entramos en un período de calentamiento (aunque han existido períodos cortos de enfriamiento) que aún hoy persiste y probablemente se extenderá. Donde no existe total consenso científico es en cuáles son los factores forzantes de ese incremento progresivo de la temperatura media global. ¿Natural, antrópico o ambos a la vez? De ser los dos ¿Cuál tiene mayor incidencia? Son algunas de las preguntas más frecuentes y a las que se busca responder con más certezas.

Pero independientemente de las respuestas, tenemos que hacer nuestra parte.


Nelson Vásquez Castellar
www.cambioclimatico.com

Fuente: Atlas climatológico de Colombia - IDEAM
El cambio climático global - Vicente Barros
El largo verano - Brian Fagan
Imagen: Desde la optica de un niño.

martes, 27 de octubre de 2009

Temática: Efecto invernadero, Calentamiento global y Cambio climático


A la luz del devenir cotidiano relativo a la preocupación que existe en torno al incremento progresivo de la temperatura media global del planeta durante los últimos 100 años aproximadamente; así como de las manifestaciones asociadas a este fenómeno, palpables en algunas regiones en mayor medida que en otras, es considerable hacer claridad en cuanto a la real concepción de cierta terminología de la que se hace uso cuando nos referimos a la dinámica climática de nuestros días.

Se habla del Efecto invernadero como si fuera algo nuevo, una amenaza que nos acecha por los pecados cometidos contra el planeta, dejando de lado o desconociendo su importancia en la configuración de la Tierra como un planeta habitable. Se hace referencia a los términos calentamiento global y cambio climático indistintamente, especialmente cuando hay manifestaciones meteorológicas que se salen de los promedios, pero incluso también cuando ocurren sucesos relacionados más con las deficiencias de infraestructura de los lugares en donde tienen ocurrencia que a evidencias puntuales de una variación inusual de tiempo atmosférico que pueda ser asociada al calentamiento global, tales como inundaciones, desbordamientos o deslizamientos de terrenos. La lista es amplia y la real dimensión del problema relacionado con el aumento de la temperatura global es opacada por la ambigüedad con la que es tratado por algunos medios de comunicación al informar a la opinión pública, o cuando con cierto cálculo político el tema es utilizado por algunos personajes, especialmente gobernantes, para desviar la atención sobre otros temas.

Como el uso de estos términos se ha hecho tan común, en ocasiones sin saber si a lo que nos referimos guarda relación o no con estos, se intentará hacer claridad en torno a lo que son los fenómenos de Efecto invernadero, Calentamiento global y cambio climático. (Previamente se recomienda la lectura del artículo Clima, tiempo y calentamiento global como base para el afianzamiento de los conceptos reseñados).

Sus características fundamentales y sus distinciones se esquematizan a continuación:

La tierra recibe radiación electromagnética proveniente del sol, la cual es transportada en bandas de longitudes de onda comprendidas entre 0.15 y 4.0 micrones. De esta radiación, el 9%, aproximadamente, pertenece al ultravioleta, el 45% al espectro visible y el 46% al infrarrojo. Por esto, algunas veces se dice que la radiación solar es una radiación de onda corta. Solamente el 43% de esta radiación es realmente absorbido por la superficie terrestre, el resto lo absorbe la atmósfera en cantidades mínimas o es reflejado y difundido por el suelo y la atmósfera.

La radiación ultravioleta es absorbida, en su mayor parte, por el ozono estratosférico. El vapor de agua es el gas que absorbe la radiación visible en cantidades importantes, aunque también lo hacen en menor medida, las nubes y los polvos de acuerdo al momento. Las nubes reflejan gran parte de la radiación cuando están presentes, mientras que otros gases y partículas atmosféricas la difunden en diferentes direcciones, parte de esa radiación llega al suelo como radiación difusa. De tal manera que la radiación que llega al suelo es la suma de la radiación directa y de la difusa, suma que recibe el nombre de radiación solar global.

La energía de onda corta emitida por el sol se convierte en calor. La tierra remite a la atmósfera esta energía como radiación infrarroja en la banda de 4.0 y 80 micrones que es radiación de gran longitud de onda, y constituye la que comúnmente se le llama radiación terrestre. Una parte de esta radiación terrestre sale hacia el espacio, mientras que otra parte es absorbida por algunos gases que minoritariamente están presentes en la atmósfera, tales como vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), ozono (O3), metano (CH4), oxido nitroso (N2O) y algunos aerosoles, entre otros. Estos gases tienen la particularidad de permitir la penetración de la energía solar hasta la superficie terrestre pero atrapan selectivamente el flujo ascendente de radiación infrarroja emitido por la Tierra. Generando así un efecto protector denominado “efecto invernadero”.

Este efecto produce un calentamiento general de la atmósfera baja y de la superficie terrestre. Gracias a su existencia, la temperatura media del planeta se eleva a +15°C, es decir, 33°C más que la que esta tendría si estos gases no estuvieran presentes en la atmósfera.

Desde la revolución industrial, en el siglo XVIII, las actividades humanas (industriales, domesticas y comerciales), han sido capaces de modificar el beneficioso efecto natural que proporcionan los gases atmosféricos mencionados. Así, la combustión de combustibles fósiles, la destrucción de las selvas tropicales y otras actividades llevadas a cabo por el hombre han contribuido con el incremento de la presencia de CO2 en un orden aproximado del 25% desde 1860, así como del metano y el oxido nitroso. Esto ha conllevado a un efecto invernadero repotenciado, es decir, mayor que el originado por procesos naturales.

El calentamiento progresivo de la tierra debido a dichas actividades es el fenómeno al cual se le denomina Calentamiento global. Los registros de mediciones indican un aumento de aproximadamente 0.6°C en la temperatura media mundial desde fines del siglo XIX, teniendo repercusiones en la elevación del nivel medio del mar, en la disminución de la capa de nieve en las latitudes medias y altas del hemisferio norte, en el retroceso de casi todos los glaciares montañosos presentes en regiones no polares y en el incremento sostenido de las precipitaciones en algunas regiones del mundo y sequías en otras. Es el fenómeno de rigor al que nos enfrentamos hoy, un calentamiento global que ciertamente entraña importantes variaciones, no solo en la temperatura, sino en otras variables climáticas importantes para la vida y para las actividades productivas como la humedad, la precipitación y los vientos.

El término cambio climático hace referencia a las modificaciones del clima por causas naturales, ya sean cambios astronómicos, modificaciones en la cantidad de energía emitida por el sol, erupciones volcánicas o modificaciones en la vegetación, los cuales se han presentado alternadamente durante la historia del planeta.

El cambio climático se puede entender como la transición, debido a algunas de las causas mencionadas, a un nuevo estado de equilibrio, pero con nuevos valores promedios para algunas de sus variables. Cambios climáticos han ocurrido en el pasado y seguramente ocurrirán en el futuro, por diversas causas y no solo por cambios en la concentración de lo gases de efecto invernadero; pues el clima es un sistema dinámico que evoluciona con el tiempo. La geología aporta evidencias indicativas de que el clima de la tierra ha cambiado en el pasado en diferentes escalas de tiempo (millones, miles, cientos, decenas de años) en virtud de causas naturales; su existencia y la supervivencia de las especies han estado estrechamente ligadas a los cambios de clima.

Pero hoy, de continuar la tendencia que desde 1976 sigue el calentamiento global, la configuración de nuevas condiciones climáticas, aunque no precisamente de equilibrio, no se harán esperar y podría tener lugar un acontecimiento completamente inédito: un cambio climático cuyo principal forzante tendría como origen causas antropogénicas.

En orden de ideas podríamos considerar la siguiente secuencia: Un aumento en la concentración de gases de efecto invernadero (H2O, CO2, O3, CH4, N2O y algunos aerosoles), sobretodo dióxido de carbono (CO2), potencia dicho efecto, repercutiendo en el aumento progresivo de la temperatura media global de la baja atmósfera y de la superficie terrestre (calentamiento global), lo que paulatinamente, y de manera sostenida en el tiempo, conlleva la modificación de las condiciones climáticas iniciales a un nuevo estado (cambio climático).

Seguiremos con la temática.


Nelson Vásquez Castellar.

Fuente: LA TADEO, Calentamiento global más ciencia, mejores políticas.

martes, 14 de julio de 2009

Calentamiento global, ¿A que tememos?


Asociado a la teoría del calentamiento global encontramos el miedo a la catástrofe, a lo que está por venir, a las consecuencias derivadas del aumento progresivo de la temperatura global del planeta si la tendencia actual continúa su curso y las predicciones se concretan; o lo que es peor, si no se sigue haciendo nada para intentar revertir esa tendencia.

Tememos básicamente a que el clima cambie y con el se vea afectado el rendimiento agrícola en diferentes regiones del planeta y consecuentemente disminuya la producción de alimentos, a que se reduzcan los aportes de agua dulce, a que suba el nivel del mar y aumenten los desastres, a la proliferación de enfermedades fruto de la destrucción y el caos cuando se conjugan con pobreza y desatención; entre otras consecuencias más que disminuyen en su grado de priorización.

Pero cabe resaltar que esas circunstancias a las que les tememos gran parte de la población hoy, las han venido padeciendo durante mucho tiempo millones de personas en el mundo cuyo número en la actualidad antes que disminuir aumenta, quienes no han tenido que padecer los efectos de un cambio climático abrupto para hacerse a la herencia de la exclusión y la precariedad con sus más afamados caracterizadores: Insalubridad, desnutrición, desempleo, analfabetismo, etc. A estas masas desatendidas poco le interesan los efectos que se puedan originar del temido calentamiento global, pues ellos ya lo han padecido casi todo, ya saben de antemano que en la lucha contra este fenómeno ellos son los primeros en la línea de batalla aún cuando su contribución al problema haya sido casi nula; otros, sabemos que el problema no es tomado con la seriedad que se merece, sino, que es utilizado como comodín por muchos gobiernos para seguir desatendiendo problemas estructurales que golpean a la sociedad tanto como lo podría hacer en un futuro el calentamiento global; o, como justificación para no incorporarlos al desarrollo y seguir manteniendo los privilegios de las minorías en las cuales se concentra la riqueza.

¿Acaso el hambre no es el principal flagelo que asota a gran parte de los países africanos e innumerables regiones de Asia y América latina cuando en otros lugares hay abundancia de alimentos? ¿No son hoy los pobladores de zonas subnormales asentadas en la ribera de los ríos, en sitios aledaños al mar y las faldas de montañas las principales victimas de inundaciones, deslizamientos y otro tipo de desastres asociados a fenómenos meteorológicos? ¿No son victimas los pobladores de estas zonas de múltiples enfermedades curables que causan su muerte por falta de recursos y atención médica? ¿No son también victimas del no suministro de agua potable por falta de acueductos o por contaminación de fuentes naturales por parte de la industria? El calentamiento global es una realidad, una amenaza para las futuras generaciones, un problema que debe ser enfrentado con estrategias coherentes; pero no una excusa para desviar y derrochar recursos que podrían ser invertidos para mejorar realmente las condiciones de vida de muchos que hoy carecen de los medios más básicos de subsistencia.

Pero en el trasfondo de todo, por lo que realmente se teme es ir en dirección a la desposesión de los privilegios, excentricidades y comodidades con que cuentan los habitantes de países que por su grado de desarrollo hacen parte de las esferas de poder. Existe un miedo por ser despojados de su derrochadora forma de vivir que es, entre todas, la principal de las causas del daño ecológico y la contaminación en nuestro planeta, que en ultimas repercute como una amenaza tanto para los unos como para los otros. Existe la preocupación de que se esfumen los innumerables beneficios que han sido proporcionados por el tipo de desarrollo escogido, un desarrollo que se fundamenta en un absolutamente insostenible consumo de recursos.

En realidad quienes más tienen que perder son los países ricos, los llamados desarrollados, no solo porque son los que más ven amenazada su forma de vida; sino, por el gran impacto que tienen sus acciones en la vida del planeta. Por Ello son a quienes más corresponde actuar para conocer mejor el problema y para combatir sus efectos negativos.

Las estrategias a llevar a cabo para combatir el calentamiento global no eximen de la responsabilidad de instaurar y llevar a cabo políticas de inclusión de los más necesitados al desarrollo, un desarrollo que se fundamente en garantizar un nivel de vida digno para todos sin victimizar el medio ambiente, la sostenibilidad y el dinamismo de la vida en nuestro planeta.

Sea cual sea la fuente o la causa principal, el calentamiento global sigue progresando, pero no así el compromiso, salvo de unos pocos, de hacer lo posible por intentar revertir la tendencia hacia un nivel de incremento de la temperatura global que ocasione un cambio climático de considerables proporciones.

Si los temores fueran los que normalmente se esgrimen, entonces hoy, más allá de la simple retórica, lucharíamos conjuntamente contra la pobreza, el hambre y un mejor hábitat para todos.

Entonces, sería bueno preguntarnos ¿A que tememos realmente?



Nelson Vásquez Castellar
metparatodos@gmail.com

miércoles, 25 de marzo de 2009

CLIMA, TIEMPO Y CALENTAMIENTO GLOBAL



El progresivo incremento de la temperatura media global impulsado principalmente, según estudios realizados y de acuerdo a los registros, por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero se constituye como uno de los desafíos que debe enfrentar la humanidad en el presente siglo dada la tendencia hacia un posible cambio climático. Aunque difieren las apreciaciones y los puntos de vista en cuanto al tiempo estimado en que se podría pasar la línea de no retorno hacia la percepción de condiciones totalmente diferentes a las actuales, y con relación a la posibilidad de que estas se den, un punto coincidente de la discusión es el calentamiento del sistema climático a un ritmo acelerado en los últimos 35 años.

Las manifestaciones de dicho calentamiento son claras. Al margen de las noticias llamativas con tintes catastrofistas, no se puede negar que el sistema climático está respondiendo positiva y sistemáticamente a ese incremento de temperatura; así lo deja ver el último informe del IPCC. Sin embargo, aún son muchas las cosas que ignoramos sobre todo cuando intentamos abordar un concepto tan complejo como el cambio climático, o lo intentamos simplificar a la simple explicación de las evidencias actuales o imputándole la ocurrencia de cualquier evento meteorológico. Es normal hoy ser presa del boom informativo que ha despertado este tema, abundante en noticias a medias y sin el rigor educativo con el cual debe ser comunicado. Aun así el calentamiento global es una realidad.

Los cambios climáticos han estado presentes durante la vida del planeta y han sido determinantes a la hora de establecer las diferentes etapas por las cuales este ha pasado, desde los eones hasta las épocas en que está dividida la historia de la tierra, pero han sido incubados durante el paso de miles de años, pasando de etapas muy frías a otras muy cálidas. En esa alternancia, además de otras características, se ha mantenido el funcionamiento de las condiciones climáticas del planeta, tan diferentes ayer como hoy.

Para la muestra, el último período de clima favorable, casi parecido al actual (se llama Eemiense), duró entre 130.000 y 115.000 años atrás, antes del inicio de la última de las grandes glaciaciones del Cuaternario (llamada Würm); etapa en la que se presentó el último máximo glacial, en la que la temperatura media debió de ser 10 grados menor que la actual. La temperatura de las zonas cercanas a los polos estuvo alrededor de 15 grados menos que ahora y en las zonas ecuatoriales el enfriamiento fue tal vez solo 5 grados por debajo. El nivel del mar bajó a casi 150 metros menos respecto al de hoy y el Sahara, se estima que se extendía, no solo por gran parte de África, sino hacia todo Oriente Próximo y buena parte de Asia. Según los estudios, esto terminó hace aproximadamente 18.000 años y a partir de allí las temperaturas comenzaron a templarse; no sin antes presentar dos períodos de retrocesos hacia el frío, uno con un mínimo hace 15.000 años (Dryas antiguo) y otro con un mínimo hace 12.000 años (Dryas reciente). Después nuevamente se reanudó el progresivo aumento de la temperatura hasta alcanzar niveles parecidos a los de nuestros días hace unos 10.000 años. A partir de allí empieza la más reciente de las épocas, la cual conocemos como Holoceno.

Pero a pesar de la antigüedad del cambio climático es relativamente poco lo que se sabe al respecto, incluso no existe gran certeza con relación a las causas que desencadenaron su ocurrencia en algunas etapas del pasado remoto (algo lógico). Lo que se ha logrado conocer se le debe fundamentalmente a ciencias como la Geología y a la Paleoclimatología, las cuales, a través del estudio de restos fósiles, la corteza de los árboles y los testigos de hielo, han brindado información histórica a grandes rasgos en el tiempo, generalmente de millones de años en adelante, pero sin ser estrictamente precisos en etapas tan cortas como cientos e incluso miles de años. Por esta razón a la hora de dar a conocer apreciaciones u opiniones se debe ser muy cuidadoso.

Algunos de los errores más comunes, sobretodo en los medios de comunicación, es utilizar indistintamente los términos Calentamiento global y Cambio climático, y confundir que es tiempo y que es clima, además de sus cambios asociados y sus escalas temporales. Al respecto intentaré hacer claridad.

El calentamiento global es el incremento progresivo de la temperatura media del planeta propiciado hoy, fundamentalmente, por el incremento acelerado de los gases de efecto invernadero en la atmosfera, producto de las crecientes emisiones por parte de las actividades desarrolladas por la humanidad, sobretodo en lo que atañe a la industria, el desperdicio de recursos naturales y el cambio en los usos de la tierra.

Según el ultimo informe del IPCC, el aumento total de la temperatura desde 1850 hasta 2005 es de 0.76 grados Celsius, dato que es congruente con el aumento del contenido de vapor de agua (el gas de efecto invernadero más significativo y más potente como acumulador de calor) en la atmosfera, al menos desde el decenio de 1980, tanto en tierra como en los océanos, así como en la troposfera superior. Igualmente con las desviaciones que muestran que la temperatura media de los océanos ha aumentado hasta profundidades de más de 3000 metros, que los glaciares de montaña y la cubierta de nieve han disminuido como promedio en ambos hemisferios, que el nivel medio del mar se elevó a un ritmo medio de 1.8 milímetros anual desde 1961 a 2003 entre otros. Esta información es coherente con el comportamiento evidenciado y medido del nivel de gases de efecto invernadero, especialmente el Dióxido de carbono (CO2), presentes en la atmosfera.

El IPCC hace claridad en cuanto al aumento de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso mundiales. El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero antropogénico más importante, su concentración ha pasado de un valor preindustrial de aproximadamente 280 ppm (partes por millón) a 381 ppm en 2006. El metano (CH4) ha pasado de una concentración de 715 ppb (partes por billón), en la época preindustrial, a 1732 ppb a principios de la década de los noventa, y su valor en 2005 era de 1774 ppb. El óxido nitroso pasó de un valor en la era preindustrial de 270 ppb a 319 ppb en 2005. Sin embargo cabe resaltar que no todo el aumento de la temperatura debe ser imputable a los gases de efecto invernadero.

Cambio climático es un concepto mucho más amplio, se concibe como el resultado ultimo de un proceso acumulativo, ya sea de calentamiento o enfriamiento, y que se sustenta en el cambio sostenido de los promedios de las variables climáticas durante un período de tiempo significativo. Se habla de cambio climático cuando más allá de las anomalías que caracterizan la variabilidad climática secuencial y periódica que ya se conoce, cambian las condiciones que caracterizan el sistema climático para dar paso a otras con fenómenos diferentes en clases, intensidades o frecuencias. Si mirásemos la clasificación climática mundial según Kôppen, podríamos conocer los aspectos que caracterizan cada clase de clima, y desde este punto cabría considerar que a nivel regional un cambio climático ocurriría cuando se pase de un tipo a otro.

Cuando se hace referencia a los cambios climáticos del pasado remoto, se entiende la sucesión de eventos cataclísticos que generaron cambios radicales en el planeta, desde su constitución morfológica hasta los componentes químicos de su atmósfera, pasando de etapas de excesivo calentamiento a glaciaciones por espacio de millones de años e incluso de miles de millones. En el período actual, el cambio climático que se prevé está influenciado por el calentamiento global del sistema atmosférico, sustentado en una serie de evidencias que indican que si continúa la tendencia actual llegaremos a un punto en donde habría condiciones climáticas radicalmente diferentes a las actuales en todo el planeta.

Los próximos cuatro años son cruciales, se cumplirán 35 años de calentamiento global sostenido, el más largo período calido desde la edad media (900 a 100 DC), tiempo en que se produjo el llamado “Pequeño Óptimo Climático”, que llevó a lo que se conoce como la “Pequeña Glaciación”, lo que nos pone de manifiesto la alternancia periódica entre ciclos de calentamiento y enfriamiento, con una gran diferencia en el momento actual: el hombre y su capacidad de incidir en la dinámica del sistema climático a través de su modelo de desarrollo.
En cuanto a la conceptualización de lo que es tiempo y clima también cabe hacer énfasis. Hoy es normal confundirlos y allí estriba la gran dificultad al momento de referirse a que constituye o no cambio climático.

Cuando se habla de tiempo, se hace referencia a las condiciones atmosféricas reinantes en un lugar y en un momento determinados, es decir, cual es el comportamiento de las variables meteorológicas en un momento preciso y cuales son los fenómenos meteorológicos (meteoros) asociados a ese estado específico. Se puede medir cada uno de las variables o parámetros con instrumentos o por observación a simple vista, y se pueden acumular datos referidos a muchos lugares y a muchos momentos. Este es el campo de estudio de la meteorología.
El clima, en cambio, no se puede medir, sino estimar con base en las mediciones acumuladas durante un período de tiempo no inferior a 30 años, y hace referencia a las condiciones normalizadas que caracterizan determinada región o lugar, amparadas en los promedios estadísticos de todas las mediciones acumuladas correspondientes a los diferentes estados del tiempo atmosférico. El clima es un concepto mucho más complejo que el de tiempo atmosférico por su escala temporal y porque entran en juego aspectos más allá de las variables estrictamente meteorológicas para determinarlo, tales como latitud, altitud, continentalidad, orografía, entre otras. Es una especie de radiografía a largo plazo del tiempo de todos los días, un promedio del tiempo que elimina los datos extremos proporcionando un medida de normalidad del tiempo. Por ello es que no podemos asociar a cambios de clima la ocurrencia de cualquier evento meteorológico por más alejado que esté de los promedios sino obedece a una tendencia o a un proceso seguido por un cambio en los patrones que sustentan las condiciones climáticas de una región o en este caso del planeta.

Confundir estos dos conceptos puede llevarnos a malas interpretaciones, pues, no es igual la predicción del tiempo que la predicción climática, y cuando se habla de cambio climático estamos hablando de períodos de tiempo apreciables como ya se ha comentado en anteriores líneas.
Sin embargo la tendencia actual de calentamiento causa inquietud dadas las evidencias que existen y que sustentan la teoría de que nos aproximamos a un posible cambio climático que puede ser nefasto para la humanidad, aunque al respecto falta bastante por conocer.

No nos queda otra que hacer los esfuerzos necesarios que estén a nuestro alcance porque el calentamiento global es una realidad y sea poca o mucha la incidencia antropogénica en la tendencia a un posible cambio climático, tenemos que hacer nuestra parte.

Nelson Vásquez Castellar
metparatodos@gmail.com