jueves, 19 de febrero de 2009

Cambio climático: la evidencia científica y la respuesta política


Las evidencias son contundentes: estamos transitando un camino que nos conduce directamente a una situación de no retorno en cuanto a condiciones climáticas se refiere.


¿Cuando sucederá? No existe la respuesta precisa ni el consenso científico acerca del momento exacto en el que podríamos cruzar la línea de lo inevitable; pero podemos estar seguros que tal como vamos, quizá más temprano que tarde, seremos testigos de esos acontecimientos. Podríamos acercarnos aceleradamente a los llamados “puntos de inflexión”.


Pero más allá de la comprobada incidencia que tenemos los humanos en el acelerado aumento de la temperatura media del planeta y sus consecuentes efectos, lo que más asombra es la diferencia abrumadora entre el ritmo de cambio de las condiciones climáticas y el ritmo en que se están tomando las decisiones políticas, además de la incoherencia de la respuesta política ante la evidencia científica.


Las medidas a tomar para contrarrestar el cambio climático y para hacer frente a fenómenos que quizá ya sean inevitables, deben ser medidas enmarcadas dentro de la lucha por la humanidad, por mantener un tipo de desarrollo que permita el avance de la humanidad hacia condiciones de vida dignas, por mantener un nivel de desarrollo que nos incluya a todos, un desarrollo solidario con los más pobres, con los más desprotegidos, con los primeros en la línea de batalla, aquellos que sufren hoy en carne propia las inclemencias del tiempo y que mañana serán los primeros en conocer las consecuencias del temido cambio climático en el que nada han incidido, al que nada han contribuido.


Por esta razón es urgente que haya una sintonía entre los tomadores de decisiones a nivel global y la realidad de los acontecimientos que enmarcan el panorama climático de hoy.


Cada vez las evidencias son más contundentes, el número de los escépticos disminuye, pocos hoy niegan la realidad de un conjunto de acontecimientos relacionados que aportan suficientes bases para inferir que nos dirigimos en un sentido acorde con la teoría de un cambio de condiciones climáticas que pueden poner en riesgo la supervivencia de muchas especies de animales y plantas, y aún del hombre mismo.


Se prevé que el cambio climático incrementará el número de personas subnutridas y puede reducir los cultivos de irrigación de algunos países africanos, a partir del decenio de 2020. Algunas previsiones señalan que la mitad de la agricultura de América latina probablemente sufriría desertificación y/o salinización en 2050. Se calcula que en los países en desarrollo la adaptación costará decenas de miles de millones de dólares en los próximos decenios.


La evaluación del ecosistema del milenio de 2005 estima que para fines del siglo en curso el cambio climático será la causa principal de la pérdida de la biodiversidad. El panel intergubernamental de expertos sobre cambio climático afirma que entre el 20% y el 30% de las especies que ha evaluado probablemente correrán mayores riesgos de extinción con el aumento de la temperatura de dos a tres grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Además muchas especies pecuarias no se pueden mejorar genéticamente con suficiente velocidad para que se adapten al cambio climático. Un panorama nada halagador si se tiene en cuenta que para la mayoría de las personas vulnerables, que tienen poco acceso a empleos, tierras u oportunidades de mercado, los mecanismos de adaptación basados en la biodiversidad local revisten particular importancia.


La perturbación de los sistemas agrícolas a causa del incremento de la sequía, el aumento de las temperaturas y la mayor irregularidad de las lluvias podrían amenazar de malnutrición a 600 millones más de personas. El 20% de la población mundial vive en cuencas hidrográficas que pueden inundarse. Para 2020, se prevé que entre 75 y 250 millones de personas en el África subsahariana tendrán menos agua, y en las zonas donde la agricultura depende de la lluvia, las cosechas podrían disminuir un 50%.


Ante semejante situación, con las proyecciones que se manejan, cabría preguntarnos ¿Cuándo tomaremos las decisiones oportunas y realmente necesarias para combatir de una manera efectiva las implicaciones de un posible cambio climático? ¿Cuándo se unirán los esfuerzos de todos para contrarrestar los efectos de esta cadena de sucesos climáticos que golpean a la población más vulnerable? ¿Que esperamos para poner en marcha las políticas pertinentes al respecto? El tiempo pasa y no se obtienen resultados concretos. Simplemente la misma retórica estéril de siempre y nada más. Pero mientras sigue la tardanza de los políticos por decidir, el ritmo de calentamiento se acelera y más vidas se exponen al desastre.


“¿Qué rumbo tomamos ahora: el caos o la comunidad?” Martin Luther King Jr.



Fuente: FAO

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