martes, 13 de diciembre de 2011

La Niña y los fenómenos meteorológicos extremos actuales: Preguntas y respuestas

Los expertos de la OMM, Organización Meteorológica Mundial, responden a las preguntas más comunes y actuales sobre La Niña

¿Qué es La Niña?

La Niña se caracteriza por temperaturas de la superficie del océano inusualmente frías en la parte central y oriental del Pacífico tropical, mientras que El Niño (término con el que los peruanos se refieren tradicionalmente al Niño Jesús ya que el fenómeno suele observarse en la época de Navidad) se caracteriza por temperaturas anormalmente cálidas en la superficie del océano. Ambos fenómenos están íntimamente ligados a los cambios de la presión atmosférica y de las pautas de circulación a gran escala asociadas, y se consideran las fases opuestas de la interacción océano-atmósfera en la región, que se denomina “El Niño/Oscilación Austral (ENOA)”. Alteran el régimen habitual de las precipitaciones y la circulación atmosférica de las latitudes tropicales, y tienen repercusiones generalizadas en el clima de muchas partes del mundo, con los riesgos climáticos que ello conlleva. 

 Figura 1. Temperatura del agua del mar en colores (rojo-calidos y azules frescos) durante dos espisodios de El Niño, arriba, y La Niña, abajo, sobre el Pacífico.


Se sabe que, tanto El Niño como La Niña, son fenómenos que se producen una vez cada 2 a 7 años y suelen durar de 9 a 12 meses y, en algunas ocasiones, hasta 2 años. Sin embargo, no se manifiestan siempre de la misma manera. 

Aun cuando se considere que ambos fenómenos se encuentran entre los principales factores que determinan las anomalías climáticas estacionales en numerosas partes del mundo, resulta difícil atribuir explícitamente la causa de un fenómeno meteorológico extremo a El Niño o La Niña sin tener en cuenta la influencia de otros factores. 

¿Guarda La Niña relación con la reciente ola de fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo?

Los expertos de la Oficina de Meteorología de Australia han establecido un vínculo entre las fuertes lluvias e inundaciones que se han producido recientemente en Queensland con el actual episodio de La Niña y han señalado que, debido a este fenómeno, 2010 ha sido el tercer año más húmedo jamás registrado en Australia. Se trató, además, del mes de diciembre más húmedo jamás registrado en Queensland e, incluso, en todo el este de Australia. Las fuertes lluvias de finales de noviembre y de diciembre se produjeron tras el período más húmedo de julio a octubre que se haya registrado jamás en Australia. El período de julio a diciembre también batió el récord de precipitaciones. Anteriores episodios de La Niña de fuerte intensidad, como los de 1955 y 1974, ya provocaron graves inundaciones generalizadas en el este de Australia.

Las fuertes lluvias de Indonesia, Filipinas y Tailandia también son una consecuencia característica de La Niña. En Sri Lanka se produjeron inundaciones durante la estación de lluvias, de noviembre a febrero, originada por el monzón de la India nororiental. Teniendo en cuenta que, históricamente, La Niña se asocia con un monzón de invierno relativamente escaso en lluvias en el sur de Asia, las actuales inundaciones de Sri Lanka constituirían, más bien, una consecuencia atípica de La Niña, por lo que podrían deberse a otros factores regionales. No obstante, no se debe descartar la posibilidad de que el fenómeno de La Niña ejerza su influencia en esas inundaciones.

Por lo general La Niña provoca un aumento de las precipitaciones en el noreste de Brasil, Colombia y en la zona septentrional de América del Sur, así como la deficiencia de las precipitaciones en Uruguay y en algunas zonas de Argentina. Generalmente, se observan condiciones más secas de lo habitual a lo largo de la costa de Ecuador y en el noroeste de Perú.
 
Sin embargo, con los conocimientos de que se dispone actualmente no está claro que La Niña sea la causa principal de las lluvias torrenciales y deslizamientos que han causado recientemente numerosas víctimas en el sureste de Brasil. Por ello, se están llevando a cabo nuevas investigaciones sobre los efectos de La Niña en zonas climáticas diferentes de esa parte del país y en meses diferentes. Durante la temporada del monzón en América del Sur, que tiene lugar de diciembre a febrero, pueden producirse fuertes lluvias y tormentas. La intensidad de esas lluvias también puede verse determinada por factores como el calentamiento del vecino océano Atlántico tropical, que puede aumentar la humedad de la atmósfera y, consecuentemente, la precipitación.

Los episodios de La Niña se caracterizan por un flujo de la corriente en chorro de tipo ondulatorio sobre Estados Unidos de América y Canadá durante el invierno boreal. Además, en el norte el frío es más intenso y la actividad tormentosa es superior a la normal, mientras que en el sur hace más calor y se producen menos tormentas.  

En el sur de África los episodios de La Niña suelen ir acompañados de un aumento de la precipitación, aunque no son los únicos factores causantes de esas lluvias. A La Niña se le atribuye también la deficiencia de la precipitación en la zona ecuatorial del este de África y se cree que este fenómeno es también el causante de la sequía reinante actualmente en Somalia y en el norte de Kenya.


¿Es normal pasar de un episodio de El Niño a un episodio de La Niña como sucedió en 2010? 

Durante un episodio de El Niño, la temperatura de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico tropical suele ser muy superior a la normal, mientras que en esas mismas regiones, durante un episodio de La Niña, la temperatura es inferior a la normal. No es infrecuente pasar de un episodio al otro pues ambos forman parte del mismo fenómeno, denominado El Niño/Oscilación Austral (ENOA), que alterna entre unas temperaturas inusualmente cálidas y frías en la parte oriental y central del Pacífico tropical. No obstante, las fases caliente y fría no tienen por qué sucederse inmediatamente y suelen estar separadas por períodos prolongados (de unos meses a un par de años) de condiciones neutras, es decir, temporadas en las que no se producen episodios de El Niño ni de La Niña. Asimismo, ha habido casos en los que a un episodio de El Niño le ha seguido otro episodio de El Niño o en que a un episodio de La Niña le ha seguido otro episodio de La Niña, y entre ambos media un período de condiciones neutras de varios meses.

¿Es La Niña un fenómeno nuevo?

El clima mundial siempre ha experimentado la influencia de la interacción entre la atmósfera de la Tierra y los océanos, y fenómenos como El Niño y La Niña forman parte intrínseca del mismo y se han documentado durante siglos. Sin embargo, hoy en día se habla más de ellos que en el pasado porque, gracias a la investigación, ahora se entienden mejor estos fenómenos y sus consecuencias en el clima mundial.

¿Cómo influirá el cambio climático en El Niño y La Niña?

En el contexto del cambio climático, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) indicó en su Cuarto Informe de Evaluación que, en estos momentos, nada indicaba realmente que se fueran a producir cambios discernibles de la intensidad o de la frecuencia de El Niño/Oscilación Austral en el siglo XXI. No obstante, ello no excluye posibles cambios de los fenómenos extremos asociados a ellos. En el Informe de Evaluación del IPCC se llega a la conclusión de que "Es muy probable que los fenómenos de calor extremo, olas de calor y fuertes precipitaciones continúen volviéndose más frecuentes".
 
Se están llevando a cabo nuevas investigaciones para establecer de manera concluyente si el cambio climático provocará episodios más frecuentes e intensos de El Niño y/o La Niña. 

¿Cómo se lleva a cabo la vigilancia y predicción de El Niño y La Niña?

Los datos meteorológicos y oceanográficos recopilados por los sistemas de observación nacionales e internacionales permiten vigilar y predecir los episodios de El Niño y La Niña. El intercambio y el proceso de esos datos se realizan en el marco de programas coordinados por la Organización Meteorológica Mundial.

La predicción de la evolución de las condiciones que prevalecen en el océano Pacífico se realiza de distintas maneras. Gracias a modelos dinámicos complejos se hacen proyecciones de la evolución del océano Pacífico tropical a partir de su estado actual. Por medio de modelos estadísticos de predicción también se pueden identificar algunos de los precursores de esa evolución. Los análisis de la situación actual que llevan a cabo los especialistas aportan un valor añadido, especialmente a la hora de interpretar las implicaciones de la evolución de la situación bajo la superficie del océano. Los mejores métodos de predicción tienen en cuenta los efectos de las interacciones del océano y de la atmósfera en el sistema climático. Diversos centros de todo el mundo vigilan constantemente la evolución de la situación del fenómeno ENOA y, periódicamente, preparan y difunden sus diagnósticos y predicciones. La OMM facilita el entendimiento entre los diversos centros y prepara el boletín "El Niño/La Niña hoy", que se publica casi regularmente (aproximadamente una vez cada tres meses) gracias a la colaboración con el Instituto internacional de investigación sobre el clima y la sociedad (IRI), como contribución a la labor del Equipo de Tareas Interinstitucional sobre Reducción de Desastres de las Naciones Unidas. El boletín se basa en contribuciones aportadas por los centros principales de todo el mundo que se ocupan de este fenómeno. 

Tomado de RAM


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