Al margen de las noticias llamativas con tintes catastrofistas, no se puede negar que el sistema climático está respondiendo positiva y sistemáticamente a un incremento de temperatura. Sin embargo, aún son muchas las cosas que ignoramos sobre todo cuando intentamos abordar un concepto tan complejo como el cambio climático, o lo intentamos simplificar a la simple explicación de las evidencias actuales o imputándole la ocurrencia de cualquier evento meteorológico.
El
déficit actual de precipitaciones en la ciudad de Barranquilla respecto al
registro histórico de la estación meteorológica ubicada en el aeropuerto
Ernesto Cortissoz y al promedio de la serie 1981 – 2010, es de 83,4 milímetros
(L/m2). Esto debido a que hasta 31 de mayo la cantidad de lluvia
caída ha sido de 69,6 mm, y de acuerdo a los promedios señalados, hasta la
fecha debería haber caído una cantidad alrededor de los 153 mm.
Analizando
los comportamientos históricos de las precipitaciones para los meses de abril y
mayo desde el año 1990, y aplicando el índice de aridez de Gaussen, se puede
observar en que años de esta serie los niveles de lluvia caída han sido característicos
de zonas secas (por debajo de la línea roja) semiáridas (entre la línea roja y
la verde) o húmedas (por encima de la línea verde). Es lógico que en el actual
año ambos meses han sido áridos, algo que es, hasta cierto punto, normal para el mes de abril pero no para el de mayo.
Fuente: Creación del autor
Fuente: Creación del autor
El nivel de precipitaciones del mes de mayo para este año ha sido uno de los más bajos históricamente. Tan solo cayeron 27,8 mm cuando el promedio normal de este mes se encuentra alrededor de lo 118 mm. Sin embargo, se espera que para los siguientes años se vuelva a incrementar.
Ha terminado el mes
de mayo y el saldo respecto al nivel promedio de precipitaciones que lo
caracteriza es negativo por cuarto año consecutivo. Sin embargo, niveles tan
bajos como el de este año no se habían experimentado desde 1997. En esa ocasión
la cantidad de precipitación caída fue de 25,6 milímetros, bastante coincidente
con la de este último año cuyo registro estuvo en 27,8. El mes de abril pasado
también ha resultado ser uno de los más secos de la historia debido a que no se
registró caída de lluvias. Para ambos meses las precipitaciones han
experimentado una caída sostenida desde los últimos 4 años respecto al promedio
climatológico 1981 – 2010 y de acuerdo a los datos suministrados por la
estación meteorológica del IDEAM instalada en el aeropuerto Ernesto Cortissoz.
Fuente: El autor
Fuente: El autor
En los dos últimos
años, el comportamiento de la precipitación en el mes de mayo ha sido
característico de un mes árido de acuerdo al índice de aridez de Gaussen, aún a
pesar de ser el mes con mayor nivel pluviométrico promedio normalmente del
primer semestre con cantidades alrededor de los 118 milímetros. Abril, a pesar
de ser un mes árido en esta zona, es normal que mantenga promedios del orden de
31 mm. Sin embargo, este año no presentó precipitaciones; configurándose uno de
los abriles más secos de los últimos 25 años.
Este comportamiento
presenta cierta ciclicidad. Factores como la presencia del fenómeno ENOS, la
ZCIT, la actividad en El Caribe durante la temporada de huracanes y la
oscilación del atlántico norte (NAO por sus siglas en inglés), entre otros,
condicionan el régimen de las variables meteorológicas en la región,
especialmente de las precipitaciones, las cuales tienen una marcada
estacionalidad. Por lo tanto es muy probable que el comportamiento actual sea
transitorio y nuevamente retome una tendencia alrededor a los promedios
normales.
Más allá de lo que se
evidencia en el momento, al hacer un análisis entre los promedios
climatológicos de las series de tiempo 1971 – 2000 y 1981 – 2010, se puede
observar un aumento en la precipitación anual promedio, especialmente desde
junio a diciembre. Tal ha sido el aumento que el régimen pluviométrico con
característica bimodal que presenta la ciudad está pasando a ser monomodal,
principalmente debido al incremento de los promedios en los meses de junio,
julio y agosto.
Fuente: El autor
Realizando un
análisis de anomalías y tendencias de las precipitaciones en los meses de abril
y mayo, utilizando una correlación polinómica para seis períodos, se prevé que,
matemáticamente, para los próximos años debe darse un aumento en las cantidades
de lluvia caída para ambos períodos.
Fuente: El autor
Fuente: El autor
Incorporando el
índice de aridez de Gaussen al análisis de los datos se puede establecer que de
acuerdo al comportamiento de la precipitación y la temperatura promedio, el mes
de mayo se configuró como un mes árido más allá de que en condiciones normales
no lo es.
Observando los
gráficos del índice señalado se puede evidenciar que los meses que entran según
los promedios de la serie de tiempo 1981 – 2010 en la categoría de aridez
(niveles por debajo de la línea roja) son diciembre, enero, febrero, marzo y
abril. Junio, julio y noviembre se pueden considerar semiáridos, mientras que
los catalogados como húmedos (niveles por encima de la línea verde) son mayo,
agosto, septiembre y octubre.
Fuente: El autor
El índice de aridez
de Gaussen determina que:
En
lo que va corrido de 2015, hasta mayo 31, la cantidad de precipitación caída ha
sido de 69,6 milímetros. A esta fecha el nivel normal debe estar alrededor de 153
milímetros. Además de ello el mes en que más ha precipitado durante el año ha
sido febrero (41 mm), algo inusual por cuanto este es un mes en donde
normalmente se presenta escasa presencia de lluvias. Este comportamiento no
debe ser motivo de alarma pues obedece a características propias de la
variabilidad climática.
De
acuerdo a las mediciones en campo y a los análisis de diferentes fuentes las
condiciones actuales en el pacífico señalan que se han incrementado las
condiciones El Niño debido a que las temperaturas del Pacífico tropical continúan
siendo más cálidas de lo normal, y los vientos alisios siguen siendo más
débiles que la media.
En esta imagen se observa el comportamiento de la temperatura superficial del pacífico ecuatorial en la diferentes regiones Niño. Se revela su marcado incremento respecto a los promedios normales.
De
acuerdo al CIIFEN todos los modelos consultados sugieren
prolongación del calentamiento del océano. Grandes áreas de aguas cálidas a
nivel subsuperficial, en el Pacífico ecuatorial, permanecerán durante algún
tiempo.
Esto incrementará que factores atmosféricos
entren en juego, aportando calentamiento adicional al Pacífico tropical. Por su
parte todos los modelos climáticos consultados, señalan que los umbrales de El
Niño se superarán en junio.
Esta imagen nos muestra una diferencia entre las anomalías de temperaturas superficiales del Pacífico entre el 18 de abril y el 28 de marzo de 2015. Se aprecia un ligero descenso en el nivel de anomalías.
El índice de oscilación del sur
presenta actualmente un decremento respecto a los niveles de febrero, mes en el
cual experimentó un gran incremento que presagiaba un Niño de mayor magnitud.
Desde la primera semana de marzo el SOI descendió tan abruptamente como había
subido en febrero. El último valor promediado a 30 días de este índice fue de
-3,9 tomado a 21 de abril de 2015.
Comportamiento del índice de oscilación del sur. Se aprecia un decremento desde principios de marzo del presente año respecto a febrero. El evento El Niño actual se considera de leve a moderado pero no se descartan escenarios de mayor impacto.
La anomalía del contenido de calor en al capa superficial confirma la presencia del evento cálido actual.
Las
condiciones actuales del evento son de moderadas a débiles, sin embargo, dadas
las tendencias en algunas variables no se descartan escenarios de mayor
magnitud e impacto sobre todo en los niveles de precipitaciones en el Pacífico
oriental.
El
bajo nivel de precipitaciones en el sector norte del Caribe colombiano puede
estar asociado a este comportamiento. De hecho las previsiones desde principios
de año han estado señalando déficit en esta variable sobre el área en cuestión.
Aunque con disminuciones
progresivas, los vientos en el Caribe colombiano, en cercanías a las costas de
Barranquilla y Santa Marta, siguen estando fuertes y se prevé que para mañana
alcancen velocidades máximas de 25 nudos. La media, de acuerdo a los análisis,
se encontrará alrededor de los 19 nudos.
En el día de ayer en
la ciudad de Barranquilla se registraron ráfagas de hasta 30 nudos con
velocidades medias oscilantes entre 15 y 20 nudos.
El oleaje por esta
zona estará alrededor de los 9 pies de altura. Si se compara con el
comportamiento de días anteriores se puede notar el decremento significativo de
este parámetro. Algo que va anclado a la disminución progresiva de la velocidad
media de los vientos alisios del noreste.
Pronóstico de superficie para el Atlántico tropical. NWS.
La progresividad en
la disminución de las velocidades medias de los vientos y de la altura del
oleaje es consecuencia del desplazamiento paulatino hacia el noreste de los
anticiclones subtropicales que días anteriores se encontraban más cerca de las
costas colombianas. Sin embargo aún están ejerciendo mucha influencia sobre las
condiciones meteorológicas de la zona debido a que los ejes de cuña de dos de estos
sistemas de alta presión aún se proyectan hacia el Caribe.
Análisis del Atlántico tropical NWS
Otro aspecto que
explica la marcha de los anticiclones subtropicales hacia sus zonas más características
es la migración de la zona de confluencia intertropical (ZCIT) hacia el norte y
la instalación de un centro de baja presión en la región norte de Colombia. Estos
dos factores están, además, propiciando un aumento de la nubosidad convectiva
desde la Amazonía hasta la región Andina y parte del Pacífico. Con esta
nubosidad han llegado las precipitaciones a estas regiones.
Imagen IR de Colombia en el momento.
Para el pacífico se
espera en cercanías a las costas colombianas, pero igual en Costa Rica y el sur
de México, vientos con intensidades entre 20 y 25 nudos y oleaje con alturas
alrededor de los 9 pies. Unas condiciones parecidas a las del Caribe con la
diferencia que para el pacífico se viene apreciando desde días atrás la
presencia de focos convectivos que están propiciando precipitaciones sobre esta
región debido a la influencia más marcada de la ZCIT.
En el golfo de México
en cercanías a la costa sureste norteamericana se encuentra la presencia de un
centro de alta presión en proceso de disipación.
Muy probablemente
para el final de este mes las condiciones serán muy diferentes a las actuales
en el Caribe y el golfo de México, pues la condiciones ciclónicas se irán
imponiendo sobre las anticiclónicas.
Pronóstico meteorológico de superficie del Caribe. NWS.
Hay que resaltar que
por estos meses, desde diciembre a marzo, es característico que los vientos
sean más intensos que durante los demás meses del año debido a la migración hacia el de
la ZCIT, la afluencia constante de los vientos alisios del noreste, el
desplazamiento hacia el sur de los anticiclones subtropicales del atlántico
norte, la presencia de estructuras frontales cercanas a latitudes ecuatoriales
y el desplazamiento hacia el sur tanto del chorro polar como del subtropical.
Los vientos que por
estos días afectan a la costa Caribe colombiana están relacionados con la
presencia de estructuras frontales en el Atlántico y en el golfo de México. Especialmente
por la incidencia de un frente frío que se prolonga desde un sistema de baja
presión en el atlántico norte hasta la cuenca del Caribe. Esta situación se
potencia por la incidencia de un gran anticiclón cuyo centro se encuentra ubicado
en el océano Atlántico, específicamente al noreste de Cuba y norte de Colombia.
Análisis de las condiciones meteorológicas en el Atlántico norte.
NWS
En la cuenca del
Caribe se esperan vientos del este con velocidades alrededor de los 25 nudos,
con una indicación específica de alerta roja para la costa Caribe colombiana,
entre los departamento de Atlántico y Bolívar, por la probable presencia
vientos con intensidades de 35 nudos. El oleaje en todo el Caribe por la
situación descrita se prevé que esté por encima de los 8 pies de altura.
En esta situación
meteorológica entra en juego de manera determinante el papel de las corrientes
en chorro ubicadas entre los 30 y los 60 grados de latitud norte entre
territorio norteamericano y el atlántico oeste. Es probable que estos chorros se
encuentren a una altura aproximada de alrededor de 33000 pies y velocidades de
hasta 220 nudos (alrededor de 400 km/h).
Por Nelson Vásquez Castellar
Observador Meteorológico
Email: nevacas2004@gmail.com
Es normal que en temporadas de lluvia los habitantes de la ciudad de Barranquilla sean testigos de la ocurrencia de espectaculares tormentas eléctricas acompañadas de precipitaciones torrenciales que causan algunos traumatismos en la cotidianidad de esta urbe. No es nada extraño si se tiene en cuenta que la ubicación geográfica en la que se sitúa es propicia para este tipo de formaciones meteorológicas: superávit de energía térmica por la abundante radiación electromagnética proveniente del sol, alta proporción de vapor de agua por ser zona costera, altos niveles de convección (movimientos verticales ascendentes) y evaporación, incidencia de la zona de confluencia intertropical (ZCIT), entre otras; son las principales causas del variado mosaico de fenómenos atmosféricos que la caracterizan. Se podría decir que la teoría científica y los postulados que sustentan la ciencia meteorológica en lo que atañe a los fenómenos de tiempo convectivo en las regiones tropicales, son suficientemente certeros si se mira específicamente el caso de Barranquilla.
Sin embargo, es necesario resaltar que durante los últimos 15 años, aproximadamente, se han hecho presentes, asociados a las ya mencionadas tormentas, otros fenómenos que por su gran capacidad de destrucción y por su amenazante configuración han traído pánico a la población y daños a la infraestructura física de la ciudad y su área metropolitana: los tornados y las trombas. Estos, característicos de latitudes medias (entre la línea imaginaria de los trópicos y los círculos polares de ambos hemisferios), hacen su aparición cada vez con mayor frecuencia en estas zonas, donde teóricamente no deberían presentarse, ante la mirada perpleja de los incrédulos y la impotencia de muchos entendidos para explicar las razones de su formación. Y no es para más, si aún en zonas templadas los meteorólogos tienen ciertas discrepancias alrededor de su génesis; mucho más acá donde el fenómeno es relativamente nuevo.
Como un aporte para la comprensión de los fenómenos reseñados se intentará dar una explicación de cómo de forman y demás situaciones que acompañan su ocurrencia.
Tormentas eléctricas
Imagen 1. Tormenta sobre Barranquilla. Fuente elheraldo.com
-->Aunque existen diferentes clases de tormentas de acuerdo a su mecanismo de formación (de calor, frontales, supercélulas, líneas de inestabilidad, etc.), aquí se tomará como referencia el modelo conceptual de una tormenta ordinaria, tal como es normal que ocurra en esta área del país.
Las tormentas se generan por los desequilibrios térmicos en la atmósfera, como respuesta violenta de la transferencia de calor vertical o convección. Es quizá uno de los meteoros más amenazantes de cuantos se originan en la atmósfera terrestre. El aspecto tenebroso de las nubes que las generan, los llamados cumulonimbos, los rayos y los truenos como elementos fundamentales (si no se producen rayos o relámpagos y truenos, no podemos denominar este fenómeno como tal), además de las torrenciales lluvias y ráfagas de vientos que suelen acompañarlas, son sus rasgos más conocidos.
Para que se forme una tormenta es necesaria la existencia de varios elementos. El primero, gran inestabilidad atmosférica, es decir; abundantes movimientos ascendentes del aire a través de dos mecanismos de transferencia de calor que en esta parte de la costa son bastante significativos: la convección y la evaporación, activados principalmente por la permanente incidencia de la radiación solar sobre la superficie terrestre. El segundo, una gran dosis de humedad, es decir; un gran aporte de vapor de agua; gas más que abundante en Barranquilla producto de la cercanía al mar y al río magdalena, además del gran flujo de calor latente de vaporización aportado por los mismos. El tercero, la disminución de presión atmosférica, la cual potencia aún más los movimientos verticales del aire y por ende la inestabilidad. Y por último, la existencia de partículas higroscópicas sobre las cuales pueda condensarse el vapor de agua contenido en las masas de aire ascendentes. Estas partículas, llamadas también núcleos de condensación, están representadas por los aerosoles suspendidos en la atmósfera o llevados a niveles altos por los vientos o corrientes verticales de aire, tales como humos industriales y naturales, las sales marinas, el polvo, la arena, el polen, entre otros abundantes también en la ciudad dada la importante presencia de empresas industriales, el suelo arenoso, la presencia de aguas salinas y el constante flujo de vientos locales.
Se estima que más de 16 millones de tormentas se forman cada año en el planeta, y es probable que cada hora se estén formando cerca de 2000 en distintas partes de la superficie. Cabe resaltar que su distribución no es uniforme, pues por encima de los 60° de latitud son poco frecuentes, mientras que hacia el ecuador tienden a incrementarse; es reducido su nivel de ocurrencia sobre superficies oceánicas frías o en regiones de alta estabilidad atmosférica, como en áreas anticiclónicas, tal es el caso de Barranquilla en los meses de enero, febrero y parte de marzo, fechas en las cuales predominan los movimientos horizontales (vientos alisios de marcada intensidad) y descendentes del aire en detrimento de los ascensionales. En líneas generales se produce una mayor actividad de tormentas en las áreas continentales que en las oceánicas, y mayor en las zonas ecuatoriales que en las latitudes medias y polares.
En Barranquilla y su área metropolitana ocurren durante las dos temporadas de lluvias que normalmente se presentan. Una en el primer semestre, que abarca los meses de abril, mayo, junio y julio; siendo mayo el mes históricamente más lluvioso y generalmente el de mayor número de tormentas de los cuatro. La otra, en el segundo semestre, desde mediados de agosto a principios de diciembre, teniendo a octubre no solamente como el mes más lluvioso de esa temporada, sino de todo el año según las estadísticas. Es durante la segunda temporada en la que se presenta en mayor número la ocurrencia de tormentas eléctricas, especialmente en los meses de septiembre y octubre. Este régimen bimodal de precipitaciones, aunque con leves diferencias, predomina en los municipios que hacen parte del área metropolitana de la ciudad.
Generalmente estos dos períodos o temporadas de precipitaciones van asociados con el paso por esta región de la Zona de Confluencia Intertropical (ZCIT), la cual es una estrecha banda zonal de gran actividad convectiva que se manifiesta por la vigorosa formación de grandes nubes de desarrollo vertical, señalando así la convergencia de los vientos alisios de noreste y los del sureste.
-->
Imagen 2. Imagen infraroja.Centro nacional de huracanes de EE.UU
La ZCIT se mueve latitudinalmente hacia el hemisferio en el cual es verano, siguiendo el movimiento aparente del sol con algún tiempo de retraso de aproximadamente dos meses. El flujo convergente de vientos unido a la evaporación suministrada por el mar, proveen el calor latente necesario para mantener la convección y el campo de presiones ideales para la formación de tormentas y los fenómenos que se le asocian.
Otro factor que hay que considerar al hablar de tormentas en el caribe son las ondas tropicales del este, frecuentes también en la temporada lluviosa de esta región y en la temporada de huracanes en el océano atlántico, ambas coincidentes en gran medida.
Estas ondas son perturbaciones de tipo ciclónico cuya importancia radica en que durante su paso sobre un lugar producen alteraciones del estado del tiempo con un deterioro progresivo. Aunque estas perturbaciones poco se intensifican, son el primer eslabón en la formación de un huracán. Tienen espesores de 6 a 8 kilómetros, en promedio unos 2000 kilómetros de longitud y se desplazan a velocidades de 15 a 20 k/h. Durante lo que va corrido del año han transitado por la región un número importante de estas ondulaciones, ocasionando la proliferación de tormentas, copiosas lluvias que han elevado los niveles pluviométricos normales para la época y hasta la formación de vórtices nubosos que en algunos días se han convertido en tornados.
Ciclo de v ida de una tormenta
La estructura de una tormenta se compone de uno o varios centros activos denominados células, que tienen un ciclo de vida corto, de media a dos horas, en el que es posible diferenciar tres fases: fase de desarrollo o cúmulo, madurez y disipación, tal como se representa en la figura.
-->
Figura 2.Modelo de ciclo de vida de una tormenta.Fuente: Revista RAM.
Fase de desarrollo o cúmulo: es la fase inicial de desarrollo de una nube convectiva. En esta fase se puede apreciar la formación de un cúmulo de poco desarrollo vertical, tal como es característico en la ciudad y sus alrededores en horas de mediodía y posteriores antes del ocaso. En esta etapa predominan las corrientes ascendentes al interior de la nube con velocidades en su base de 3 a 5 m/s, con un progresivo aumento hacia la cima donde llegan a superar los 10 m/s. La inestabilidad se mantiene debido al continuo aporte de calor latente de condensación que contribuye a dar más energía cinética a las ascendencias, y se mantiene mientras la temperatura al interior de la nube sea superior al del aire que lo rodea. El continuo movimiento vertical propicia el crecimiento de las gotas de agua y las eleva por encima del nivel de 0°C dando paso a la formación de cristales de hielo, la precipitación no se da por la presencia de poderosas ráfagas ascendentes que lo impiden. Desde este instante hasta que alcanza su estado de madurez transcurren alrededor de 15 minutos, en cuyo intervalo pueden crecer hasta los 8000 y 9000 metros de altitud. Es en ese momento cuando observamos una nube oscura de gran extensión que impide el paso de los rayos solares, ocasiona una disminución de temperatura que en ocasiones puede ser de hasta 2°C, e incluso es posible que se produzcan algunas descargas eléctricas y se escuchen los primeros truenos.
Fase de madurez: se inicia con las primeras lluvias y es la de mayor actividad y turbulencia de la tormenta. La nube sigue creciendo verticalmente a velocidades que sobrepasan los 30 m/s, creando imponentes protuberancias de color blanco brillante en la cima, pero de un cada vez más amenazador gris en la base. El peso de las gotas de agua y de las partículas de hielo llega a superar las fuerzas que los mantienen en suspensión y empieza a precipitar torrencialmente con proliferación de truenos y relámpagos, además de corrientes descendentes provocadas por el efecto de arrastre de las gotas de agua. Asociadas a estas corrientes se producen los aguaceros más intensos y la mayor rafagosidad del viento. Es a esa rafagosidad del viento, en ocasiones con velocidades tan significativas que causan destrozos en las viviendas y en la infraestructura de la ciudad, a la que popularmente se le llama vendaval. Las disminuciones de temperatura pueden llegar a 5°C con un consecuente aumento de la presión del orden de 2 a 4 hectopascales provocado por la mayor densidad del aire frío descendente. La nube o célula de tormenta alcanza en esta etapa su mayor altitud (en esta zona se expande hasta los niveles de la tropopausa, es decir, entre 16 o 18 Km. de altitud) y su máxima anchura (unos 8 Km. de diámetro). En niveles altos, los fuertes vientos distorsionan la nube dándole la apariencia de un yunque que se expande varias decenas de kilómetros en el sentido del flujo de vientos dominantes.
Fase de disipación: se caracteriza porque predominan las corrientes descendentes y se interrumpe el suministro de aire calido y húmedo que alimenta a la tormenta. A medida que la célula va perdiendo humedad, van cesando los movimientos ascendentes y entra en fase de desaparición. En ese momento de disipación la precipitación se debilita progresivamente y con ella los movimientos descendentes, con lo cual el cumulonimbo se desvanece, permaneciendo solo los restos de nubes altocúmulos, altostratos y cirrus en niveles altos. En ocasiones los residuos de nubes altostratos producen una llovizna ligera que tiende a perdurar por largas horas luego de cesada la tormenta.
Las tormentas tienden a tener poco tiempo de vida. Las que se presentan en la ciudad a lo suma permanecen por dos horas en las cuales pueden recorrer entre 10 a 20 kilómetros, sobre los cuales se desarrolla, precipita torrencialmente y cesa, dejando en ocasiones el cielo claro mientras el sonido de los truenos y los destellos de los relámpagos desaparecen en el horizonte.
Este panorama, bastante familiar para el habitante de la ciudad y sus alrededores, presenta desde hace algunos años un nuevo elemento: la presencia de vórtices nubosos que han deparado en tornados y trombas en numerosas ocasiones, y que han alarmado a la ciudad por el significativo poder de destrucción del que han hecho participe a la ciudadanía. A continuación se intentará dar una breve explicación de las causas que los propician.
Tornados y trombas
-->Imagen 3. Tornado en la ciudad de Barranquilla. Fuente: elheraldo.com
El tornado es el fenómeno más violento y de mayor capacidad destructiva de los conocidos en el mundo meteorológico. Es un vórtice primario que puede ser definido como una rotación ciclónica en forma de embudo o cono invertido que se extiende desde la base de una nube cumulonimbo (la misma de la cual se producen las tormentas) hasta llegar al suelo. Esta rotación desciende de la base de la nube cuando se desarrolla y retorna a ella cuando se disipa. El estado del tiempo que precede a la formación de un tornado es el mismo que precede a la formación de una tormenta, se podría decir que aquel es un derivado de ésta, razón por la cual ocurren cuando conjuntamente, o tras su paso se dan fuertes lluvias acompañadas de gran actividad eléctrica. El color del embudo es generalmente oscuro o negro a causa de la humedad, el polvo y escombros que son levantados por las fuertes corrientes ascendentes que lo caracterizan.
Los tornados generalmente son de corta duración, su diámetro no sobrepasa normalmente los 100 metros y el viento puede alcanzar hasta 400 Km/h (aunque los supertornados estadounidenses han alcanzado más velocidades), lo que es coherente con su capacidad devastadora. La presión atmosférica en su centro es marcadamente inferior a la de el aire que lo rodea (la diferencia puede llegar a ser hasta más de 100 hectopascales), razón por la cual durante su recorrido alrededor de edificaciones que se encuentren cerradas, éstas explotan en el sentido estricto de la palabra, por la acusada e intempestiva diferencia de presiones entre su interior y el exterior.
El tornado se mueve acorde al movimiento de la nube madre que lo genera, la trayectoria que sigue a menudo es errática. Cuando la rotación no alcanza al suelo, al vórtice se le denomina nube de embudo (funnel cloud) o manga, el nombre de tornado solo lo toma cuando impacta la superficie. Si se da sobre superficie marítima recibe el nombre de tromba marina, ésta por lo general es de menores proporciones que el tornado.
Tipos de tornados
Según la TORRO (Organización de Investigaciones de Tormentas y Tornados del Reino Unido) existen dos tipos de vórtices primarios o tornados: Los tornados supercelulares (ST) y los tornados no supercelulares (NST), dependiendo del tipo de formación convectiva de la que se desprende o se generan. Dentro de los tornados no supercelulares se destacan dos tipos: los Landspouts/Waterspouts y los gustnados.
Los tornados supercelulares (ST) son engendrados por tormentas rotatorias o supercélulas. Son a los que mayor poder destructivo se les atribuye, característicos de latitudes medias debido a que su formación solo se da en zonas de marcado contraste entre masas de aire con características térmicas y barométricas diferentes. A éstos se les asocian el mayor número de muertes en los Estados Unidos por causa de tornados, aunque son los menos frecuentes. No se tienen indicios de que un tornado de estas características haya azotado un área ubicada por debajo de los 20° de latitud. Se pueden identificar por el hecho de que la porción de la bese del cumulonimbo del cual desciende el vórtice (mesociclón) rota al unísono con este.
-->Imagen 4. Tornado supercelular con mesociclón. Fuente: cazatormentas Los tornados no supercelulares (NST) obedecen a las características de los que se presentan en la ciudad de Barranquilla, son producidos por tormentas que no rotan (no poseen mesociclón). Es el tipo de tornados más comunes y además de presentarse en latitudes medias, también se presentan esporádicamente en zonas tropicales muy localizadas, tal es el caso de esta ciudad. Tienen una vida mucho más corta que los supercelulares y en comparación son mucho más débiles, aunque en ocasiones suelen llegar a tener una capacidad de destrucción capaz de causar daños a las estructuras y cobrar víctimas humanas (el tristemente recordado tornado del 15 de septiembre de 2006 dió a conocer la gran fuerza destructiva que puede llegar a alcanzar este tipo de tornados). Son capaces de desarrollarse en diversas circunstancias y pueden adoptar formas diferentes; no son fáciles de detectar por radar, lo que los hace imposible de pronosticar en nuestro entorno, no solo por las dificultades anexas al fenómeno, sino porque se carece de medios tecnológicos para intentarlo.
Dentro de los dos tipos de tornados no supercelulares que existen, los Landspouts son los que más se ajustan al modelo barranquillero; si descartar que sea probable que algunos eventos atribuidos a las ráfagas de vientos, microrreventones o vendavales que se han dado en el pasado en realidad obedezcan a los denominados Gustnados.
Acorde con la definición que de ellos hacen la revista RAM de España y la TORRO, los Landspouts se forman cuando circulaciones horizontales de aire son embestidas y elevadas hacia arriba por una tormenta en desarrollo. Se observan asociados a cúmulos de gran desarrollo vertical antes de que la precipitación sea visible en el radar. Son bastante visibles y muchos tienen un embudo estrecho o en forma de cuerda que se prolonga de la base de la nube hasta el suelo. Cuando este se desliza por un extenso cuerpo de agua se le denomina waterspout.
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Imagen 6.Landspout. Fuente: meteored.com
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Imagen 7. Waterspout. Fuente: atlas.snet.gob.sv
Los Gustnados son el tipo de tornados no supercelulares más comunes, este término fue acuñado por los cazatormentas para referirse al desarrollo de vórtices a pequeña escala que se sitúan a lo largo del frente de rachas de una tormenta. Como todos los tornados, se les asocia una peligrosidad potencial tanto para la infraestructura como para las personas. Por lo general no sobrepasan la categoría F1 según la escala Fujita, es decir, alcanzan velocidades hasta de 177 Km/h. Normalmente no presentan embudo u otro tipo de conexión visible con la nube de tormenta, son muy difíciles de identificar, en ocasiones aparecen como un remolino de polvo y desechos.
Por la dificultad de identificarlos y, por ende, de documentarlos, se desconoce si estos se han presentado con regularidad en la ciudad de Barranquilla y su área metropolitana. Sin embargo, se han presentado tantos eventos en donde el poder destructivo de fuertes vientos asociados a tormentas han causado destrozos, los cuales no han sido asociados a los temibles vórtices, que no se descarta que en vez de ser causa de los tradicionales vendavales o rachas de vientos, que azotan a la ciudad en tiempos de inestabilidad atmosférica, sean en realidad los denominados Gustnados.
De ahora en adelante tocará hacer seguimiento para caracterizar los diferentes fenómenos que por estos días impactan la tranquilidad de la ciudad. De ello dependerá el que a futuro se puedan tomar las decisiones de educación, prevención y adaptación de la población a un nuevo escenario de tiempo atmosférico en la región.
Escalas de tornados
Hacia mediados de la década de los 70 del siglo anterior, fue adoptada como herramienta para medir la intensidad de los tornados la escala elaborada por Tetsuya Fujita y Allan Pearson de la Universidad de Chicago, por parte del National Weather Service de los Estados Unidos.
La escala elaborada por Fujita y Pearson se fundamentaba en fusión de otras dos escalas: la escala Beaufort de vientos y la escala Match de velocidad. El metodo utilizado fue dividir la diferencia entre ambas escalas hasta un punto determinado; Match 1.0 (la velocidad del sonido) y Beaufort 12 (73 mph ó Km/h) en 12 categorías o incrementos, de F0 a F12, conocida en nuestros días como la escala Fujita – Pearson o simplemente las escala Fujita. Tal como se aprecia en la figura.
-->
Figura 3. Escala de interrelación que originó la Escala Fujita. Fuente, Wikipedia vía RAM.
De las trece categorías que contiene esta escala, todos los tornados que se han presentado hasta la fecha no sobrepasan las seis primeras (F0 a F5). Junto con cada intervalo de la escala también se describió el tipo de daño causado una vez el tornado pasara por una zona determinada. Ante la dificultad de medirlos en tiempo real, la escala realmente se basa en la destrucción causada por éstos a las infraestructuras y a los elementos naturales y no al tamaño y a la velocidad efectivamente medidas. La categorización se hace luego de la evaluación de los daños causados, una vez se tenga especificado el tipo de daño, este se correlaciona con la tabla y de acuerdo a ello se hace una estimación de la velocidad.
Los daños asociados a los primeros seis intervalos se especifican en la siguiente figura. (pulsa aquí)
--> En la ciudad de Barranquilla la gran mayoría de tornados que han hecho presencia se encuentran ubicados entre las categoría cero (F0) y uno (F1), con excepción del ocurrido el 15 de septiembre de 2006, el cual se ubica en la categoría F2. Situación que guarda relación con el tipo de tornados que se han señalado como propios del tipo de formación convectiva característica de la región.
En algunas ocasiones, por apresuramientos o por escepticismo, se ha exagerado en la nominación y caracterización de los fenómenos ocurridos, o por el contrario, se han subestimado los efectos que estos pueden causar en la población.
Urge tomar medidas ante la manifestación de los tornados como fenómenos ya propios de la ciudad y sus alrededores, su frecuente ocurrencia y su inigualable manifestación, así lo comprueban. El mayor conocimiento que se tenga de éstos en cuanto a frecuencias, tiempos de duración, lugares de manifestación, mecanismos de formación, condiciones, intensidades y formas, conllevará a un fortalecimiento en la toma de decisiones respecto a la prevención y alertas a la ciudadanía. Y además en el establecimiento de planes de fortalecimiento y reubicación de zonas expuestas a los desastres que estos fenómenos pudieran causar.
Ante las discrepancias en torno a la eficiencia y operatividad de la escala Fujita se creó una nueva escala, llamada escala mejorada de Fujita. Además, existe la escala TORRO que se fundamenta también en la escala Beaufort de viento y que ha sido reconocida desde 1975 por Sociedad Meteorológica Real. Se deja como información la descripción de ambas escalas para en una futura entrega correlacionarlas entre sí y junto a la escala Fujita tradicional, en aras de sacar nuevas conclusiones alrededor de los tornados que se originan en la ciudad de Barranquilla y su entorno.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Cuadrat José María y Pita María Fernanda (2006). CLIMATOLOGÍA. Editorial Cátedra.
• IDEAM (2005). Atlas climatológico de Colombia. Imprenta Nacional de Colombia. ISBN 958-8067-14-6
• Emilio Rey, aka CumulusHumilis, Equipo SSW (www.tiemposevero.es) 2007. La nueva escala mejorada de Fujita.
• Supercell. RAM (2002). Tipos de tornados.
• TORRO - The Tornado & Storm Research Organisation. www.torro.org.uk . Escala TORRO.
• Nelson Vásquez Castellar (2006). Tornados, se encienden las alarmas. www.elobservadorm.blogspot.com
• Joseba Aureitio Piedra. www.divulgameteo.es . Rayos y Tormentas.
• José Jaime Capel Molina (2002). Tormentas y tornados en la península ibérica. Meteoros adversos extremos que le caracterizan. Nimbus, 9 – 10, PAGS 5 -16.
• Augusto T. Arcimis Wehrle. RAM (2003). Tornados y trombas. Centenario de la muerte de Arcimis.
Tornados, se encienden las alarmas
Por Nelson Vásquez Castellar
Sept. 20 de 2006
Ya es un hecho frecuente que en la ciudad de Barranquilla y en el municipio de Soledad Atlántico, sobre todo en zonas aledañas al río magdalena, se presenten, cuando las condiciones meteorológicas son propicias, la ocurrencia de fenómenos atmosféricos de gran magnitud que causan desastres y calamidades a la población. Estos fenómenos tradicionalmente denominados vendavales, cada día se hacen más intensos y son más victimas las que cobran; siendo sus manifestaciones más notables las voladuras de techos, el crecimiento sorprendente de las aguas de los arroyos que se entrecruzan a lo largo y ancho de la ciudad, la parálisis del transporte por las principales vías, el cese en algunos casos de las actividades normales de la gente, y en casos extremos, la muerte de personas.
Sin embargo, para la sorpresa de los entendidos en el campo de la física y, sobretodo, de la meteorología, se ha hecho evidente de un tiempo para acá, la ocurrencia de tornados que han despertado el temor, y aún, la curiosidad de la población en general, dada su gran fuerza destructiva y su particular apariencia. Este fenómeno característico de latitudes medias se forma a partir de la base de una nube de gran extensión vertical llamada cumulonimbus, la cual también es la causante de fuertes precipitaciones y tormentas eléctricas, además, hace presencia en las líneas de inestabilidad, en los frentes y en los huracanes. La formación del tornado se evidencia por la presencia de un vortice o remolino de reducida extensión horizontal y de gran intensidad que se prolonga de la nube hacia abajo. Se puede observar a simple vista una nube giratoria en forma de embudo que se extiende desde la base de la nube que le dio origen. Su color puede ser blanco, o gris claro mientras permanece suspendido de la nube madre, pero al hacer contacto con la tierra toma color gris oscuro o negro debido al polvo y escombros que son succionados del suelo. Generalmente es de corta duración, oscilando entre menos de diez minutos y, en los casos más violentos, una hora.
La causa principal de su formación es el fuerte contraste de temperaturas entre dos masas de aire que se encuentran formando un área frontal de reducida extensión y de gran inestabilidad, lo cual acompañado de un descenso de presión atmosférica del orden de 25 milibares y precedido por una elevada temperatura, da inicio a su formación. Su intensidad será mayor en la medida en que la diferencia de temperaturas entre las masas de aire sea más amplia y la reducción de la presión sea más acusada. La acción combinada de la fuerza del viento giratorio que puede sobrepasar los 500 km/h y la diferencia de presión que ejerce en áreas muy localizadas, sumadas a las intensas lluvias y los rayos, pueden llegar a ser devastadores.
Cuando el mismo fenómeno se desplaza sobre una superficie líquida recibe el nombre de tromba. Estas se han presentado en algunas ocasiones en inmediaciones del municipio costero de Puerto Colombia ubicado también en el departamento del Atlántico.
El lo que va corrido del año, el del pasado viernes 15 de septiembre es el cuarto tornado que se presenta en el área señalada, antecediéndolo uno presentado en el corregimiento de Palermo, jurisdicción de Sitio nuevo Magdalena el pasado 26 de agosto, y que dejó aproximadamente 10 casas destechadas, y dos más que igualmente se presentaron en cercanías al río, pero más hacia el lado del municipio de Soledad, causando daños materiales en la mayoría de los barrios aledaños a la arteria fluvial.
Lo que enciende las alarmas para prestar una mayor atención a la ocurrencia de este fenómeno natural, es que se originó en un área neurálgica de la ciudad de Barranquilla, densamente urbanizada y en la que tradicionalmente no habían ocurrido. Pues su corredor o área de desplazamiento normal ha sido siempre la zona aledaña al río magdalena, especialmente el tramo soledeño.
Este tornado ha sido el mayor de todos los registrados hasta el momento, excediendo al ocurrido en el año 2001 en Soledad y que destruyó al barrio Villa Adela. Su tamaño físico fue mayor, así como la amplitud del área devastada. Se calcula que este recorrió aproximadamente 10 kilómetros a lo largo y se desplazó 150 metros a lo ancho en un tiempo de 15 minutos, llevando una velocidad de desplazamiento de 44 kilómetros por hora y categorizandose como tornado de categoría 2 según la escala fujita-pearson (F2), dada la magnitud de los daños ocasionados. Esto quiere decir que la fuerza o intensidad de sus vientos en circulación oscilaron entre 151 y 250 km/h.
Causa sorpresa y a la vez extrañeza, el hecho de que en la ubicación geográfica en la que se encuentra Barranquilla se puedan presentarse este tipo de fenómenos que según los estudios de meteorología solo se presentan en latitudes medias, es decir en la franja que va desde los trópicos (de cáncer en el hemisferio norte y de capricornio en el sur) hasta los círculos polares (ártico en el norte y antártico en el sur); tal es el caso de los tornados que se presentan en los Estados Unidos en los estados de Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Louisiana, Mississippi, Missouri, Nebraska, Oklahoma, Dakota del sur y Texas, así como en algunos países sureños como Argentina y Uruguay.
El caso nuestro es un caso especial, el cual debe hacérsele un seguimiento y un estudio detallado para poder prevenir futuros desastres. Cobra igualmente importancia el hecho de educar a la población sobre cuales deben ser las medidas a tomar en caso de la ocurrencia de nuevos tornados, ya que su predicción se dificulta por el momento debido al poco estudio que existe sobre el y la rapidez de su formación.
El riesgo para la ciudad es alto, pues la amenaza del fenómeno, sumado a la vulnerabilidad de la ciudad en materia de prevención y capacidad logística en atención de desastres de las magnitudes en las que puede ocasionar un tornado, así lo da a entender. Urgen medidas eficaces.