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jueves, 8 de julio de 2021

METEOROLOGÍA AERONAUTICA: METAR y SPECI: VISIBILIDAD HORIZONTAL


En este vídeo se comparte información relativa al grupo de visibilidad horizontal en los reportes meteorológicos METAR y SPECI.

miércoles, 2 de junio de 2021

METEOROLOGÍA AERONÁUTICA: METAR y SPECI: VIENTO EN SUPERFICIE


En este vídeo se comparte información relativa al grupo de viento en superficie de los reportes meteorológicos METAR y SPECI.



METEOROLOGÍA AERONAÚTICA: METAR y SPECI: GRUPOS DE IDENTIFICACIÓN


En este vídeo se comparte información relativa a los grupos de identificación de los reportes meteorológicos METAR y SPECI.



METEOROLOGÍA AERONÁUTICA: METAR y SPECI: ESTRUCTURA


En este vídeo se comparte información relativa a la estructura y formato de clave de los reportes meteorológicos METAR y SPECI.




METEOROLOGÍA AERONÁUTICA: METAR - SPECI. INTRODUCCIÓN


En este vídeo se presenta una breve introducción a los reportes meteorológicos aeronáuticos METAR, SPECI, TREND, TAF Y SIGMET.



lunes, 22 de octubre de 2018

VARIABLES METEOROLÓGICAS: VIENTO Y HUMEDAD ATMOSFÉRICA


Alejandra Pizarnik: Hija del viento.  Fuente: AP


1.   INTRODUCCIÓN



La presión y el viento son dos magnitudes atmosféricas estrechamente relacionadas entre sí. El principal motor que impulsa al aire a moverse es la diferencia de presiones existentes entre distintos lugares, de tal manera que el aire se pone en movimiento precisamente para paliar esos desequilibrios de presión. A su vez el viento, al desplazar masas de aire desde unos lugares a otros, genera vacíos y agolpamientos de aire que contribuyen a alterar la distribución de las presiones (Pita, 2009). Dada esta conexión entre ambas variables, su estudio se desarrolla, por lo general, de manera conjunta. 


Debido a que la atmosfera es un fluido que se desplaza en todas las direcciones obedeciendo a un desequilibrio de presiones, es lógico que exista una interrelación entre los movimientos verticales y horizontales del aire. En la atmosfera todos los movimientos se encuentran conectados y son estrechamente interdependientes, de forma que cualquier movimiento horizontal conduce a un movimiento vertical, y viceversa. El viento siempre se desplaza desde las zonas de alta presión hacia las de baja presión, presentándose en los primeros agolpamientos de aire y vacíos en las segundas. Por lo general en las zonas de alta presión existe acumulación de aire que obliga a que este diverja desplazándose hacia zonas de baja presión en las que, por su naturaleza, se presentan deficiencias o vacíos de aire. En estas últimas el aire tiende a escapar, ya sea debido a efectos térmicos o dinámicos. La configuración zonal de sistemas de baja y alta presión determina el movimiento atmosférico y la intensidad de este.


El aire, en el plano general, se mueve en función de compensar los desequilibrios de presión y debido al movimiento de rotación de la tierra. Las diferencias de presiones están íntimamente ligadas a las diferencias térmicas experimentadas por la superficie terrestre al absorber la radiación electromagnética proveniente del sol. Como la superficie no es uniforme, sino que más bien presenta una gran variedad de cubiertas que absorben o reflejan la radiación solar de maneras distintas, así también se configuran diferencias marcadas en la presión que el aire ejerce sobre la superficie, siendo esta mayor en las superficies en donde se presenta menos calentamiento y viceversa, siempre que consideremos un mismo nivel horizontal. Sin embargo, es necesario considerar otros factores que entran en juego, más allá de lo que concierne a la temperatura, a la hora de hacer un análisis para determinar cuan altas o bajas pueden ser las presiones en un lugar determinado y como estas pueden inducir el movimiento atmosférico. Dos de estos factores son la latitud y la altitud, ya que en función de estos la densidad del aire varía y con ello, efectivamente, varían las presiones.  



2.   CONCEPTO Y MEDICIÓN DEL VIENTO


El viento se define como el movimiento horizontal o parahorizontal del aire. En este concepto se deja de lado el movimiento vertical del mismo, el cual tiene una componente mucho menor a pesar de su gran importancia para la comprensión de numerosos fenómenos meteorológicos. Sin embargo, es necesario aclarar que los movimientos horizontales que constituyen el viento se deben entender como movimientos relativos respecto a la superficie terrestre y no como movimientos absolutos. 


Como ya se sabe, la tierra realiza un movimiento de rotación alrededor de su eje en dirección W – E y la atmosfera, adherida a ella por la atracción gravitacional, realiza ese mismo movimiento en simultaneo. Para un observador en tierra este desplazamiento del aire no resulta apreciable porque es sincrónico con su propio desplazamiento, de ahí que no se califique como viento. Solo cuando el movimiento horizontal del aire es diferente en dirección o velocidad al realizado por la superficie terrestre adquiere para dicho observador la categoría de viento. Así, un viento del W debe entenderse como un desplazamiento del aire en dirección W-E a velocidad superior a la rotación terrestre. Por otra parte, un movimiento del aire en dirección W–E, pero a menor velocidad que la rotación, será calificado como viento del E. Por último, un desplazamiento horizontal del aire con dirección W-E con velocidad idéntica a la rotación de la tierra, será calificado como viento en calma. Descarga el documento completo aquí


viernes, 24 de agosto de 2018

VARIABLES METEOROLÓGICAS DE INTERÉS AERONÁUTICO: PARTE I: INTRODUCCIÓN



Imagen 1. Precipitaciones alrededor del aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla.
Fuente: www.elobservadorm.blogspot.com

El sistema climático terrestre es un acoplamiento de componentes físicos y biogeoquímicos que mediante su interacción genera la miscelánea de climas hasta hoy documentada. A través de unas entradas, representadas fundamentalmente por flujos energéticos provenientes del sol y másicos relacionados con la naturaleza de cada componente – Atmosfera, Hidrosfera, Criosfera, Litosfera y Biosfera –, se intercambian materia y energía por medio de mecanismos de frontera cuyos procesos representan la parte central del sistema, la cual genera como salidas la gran variedad climática que caracteriza a la Tierra. Dependiendo de factores geoastronómicos como la esfericidad del planeta, la inclinación del eje terrestre, los movimientos de traslación y rotación, la latitud, la continentalidad u océanidad, entre otros, se configura un variado perfil de condiciones climáticas entre las que se enmarcan de igual manera las diferentes manifestaciones del tiempo atmosférico.   

La atmosfera, quizá el componente más dinámico y central de todo el sistema, es un fluido, mayoritariamente gaseoso, que presenta, al igual que este, un estado de equilibrio dinámico caracterizado por movimientos tanto de componente vertical como horizontal que transportan, en conjunción con el aire mismo, flujos de calor y aerosoles.  Objeto de estudio de la Meteorología, este subsistema es el escenario en el que ocurre la sucesión infinita de estados del tiempo; es decir, las condiciones atmosféricas que se presentan en un lugar específico, en un momento determinado y que son susceptibles de cambios continuos, un estado atmosférico efímero, caracterizado por los valores o magnitudes que temporalmente adoptan una serie de variables que son objeto de medida, para determinarlo o describirlo.

Las variables meteorológicas son parámetros, elementos caracterizadores del estado del tiempo que son medibles y que a través de su comportamiento permiten conocer cuál es la condición que presenta la atmosfera en su momento. Las variables meteorológicas por excelencia; es decir; las más importantes a la hora de conocer el estado de esa mezcla gaseosa que envuelve al planeta son la temperatura, la presión atmosférica, la humedad, el viento, la radiación solar y la evaporación; a estas se le suman otras de mayor especificidad dependiendo el objetivo perseguido o el área de estudio de la meteorología en la que se enfoque... sigue leyendo aquí



Nelson Vásquez Castellar